Concepto de indeciso

La palabra indeciso está compuesta por los siguientes términos latinos: el prefijo de negación “in” y “decisus” en el sentido de decidido, efecto del verbo “decidere”, a su vez tomado de “caedere” que puede traducirse como “cortar” aplicado en un principio a la poda de árboles. Quien es decidido toma decisiones, “cortando” opciones, tras analizarlas, y luego opta por una de ellas. En cambio, el indeciso vacila, no se inclina definitivamente por ninguna alternativa, llevándole mucho tiempo tomar determinaciones, lo que a veces no hace jamás.

El indeciso actúa así por inseguridad, por temor a equivocarse, no dándose cuenta que la peor decisión es no tomar ninguna, pues de ese modo aleja toda posibilidad de acción, pierde tiempo y no resuelve nada.

Es normal que ante varias opciones algunas veces nos mostremos indecisos, pero si eso se convierte en una constante, el perjuicio será grande.

Se puede ser indeciso en pequeñas cosas, o en asuntos importantes, o en ambos.

Ejemplos: “Es tan indeciso que hace tres años está pensando qué carrera seguir pues le gustan varias y por no inclinarse por ninguna, está perdiendo un valioso tiempo”, “Se mostró indeciso a la hora de seleccionar la respuesta correcta en el concurso y se le acabó el tiempo”, "mi hijo es el terror de los comerciantes, es tan indeciso que les hace mostrar toda la mercadería y no compra nada", “La indecisa señora, pasa varias horas hasta que decide qué ropa ponerse” o “Estoy muy indecisa entre ahorrar dinero o gastármelo en las vacaciones”.

Saber qué se quiere y trazar un plan para lograr las metas, confiar en nuestras capacidades intuitivas y racionales, saber que cada decisión tiene consecuencias positivas y negativas, asumir riesgos y sentirlos como desafíos, son algunos consejos para las personas indecisas.

Los indecisos, a veces, suelen dejar en manos de otros la toma de decisiones, y esto los lleva a tener que conformarse con lo que otros eligieron, lo que tal vez no coincida con sus gustos y preferencias.
Hubo un rey inglés, Etelredo II, que por su carácter débil, recibió el apodo de “El Indeciso” y gobernó entre los años 978 y 1013.

En materia religiosa, se sostiene que ser indeciso o dudar en cuanto a la fidelidad a Dios, aleja al creyente de su camino.