Concepto de amague

La palabra amague, de origen incierto, es la acción y el resultado del verbo amagar, que designa el hecho de hacer una señal de que algo va a suceder o se va a ejecutar. El amague, en general, no llega a concretarse y se queda como mera amenaza o indicio, o se realiza otra acción diferente.

El amague, que hacen las personas, es una actitud destinada a generar engaño o confusión, o puede ser la actitud de alguien indeciso, que, habiendo comenzado a ejecutar un acto, se arrepiente prontamente. También puede ocurrir, que, tras el amague, se frustre la realización del hecho por causas externas. Ejemplos: “Amagó darle un golpe a su hermano, pero tras levantar la mano, su madre lo detuvo con un fuerte grito, que lo dejó paralizado”, “Amagó insultar a su jefe, pero tras empezar a hablar en tono elevado, pensó en su familia y en su futuro laboral, y cambió el tono con el que se estaba dirigiendo a su superior, al que por suerte no alcanzó a agraviar”, “Amagó con ir a la playa, se vistió y aprontó su bolso, pero cuando estaba a punto de partir, vio que negras nubes cubrían el cielo, y decidió quedarse en su casa”, “Amagué con comprar un paquete de pastillas, pero luego vi los caramelos, y me decidí por ellos” o “Mi primo amagó con hurtar un dinero que nuestra abuela tenía en un cajón, pero al verme llegar, desistió de hacerlo”.

El amague puede usarse también como una forma de presión, por ejemplo: “Desde ayer que mi marido está amagando con irse de casa para que yo le implore que se quede y acepte sus condiciones, pero no lo haré”.

En algunos deportes competitivos, es frecuente que un jugador amague con realizar una jugada, haciendo finalmente otra, para tomar por sorpresa a su rival, y ganarle, por ejemplo: “El jugador de fútbol, amagó con patear al arco hacia la derecha, pero luego ejecutó el tiro hacia la izquierda, haciendo un gol” o “El tenista corrió hacia un extremo de la cancha para atajar la pelota, pero su hábil contrincante, la mandó hacia el lado opuesto del amague que había hecho”.

Se aplica también a los fenómenos atmosféricos amenazantes, que anuncian su inminencia, por ejemplo: “Veo unos negros nubarrones que amagan lluvia” o “Hay un poco de viento, que es un amague de una próxima tormenta”.

En las enfermedades, se conocen como amagues, a sus primeros síntomas, por ejemplo: “Me estoy sintiendo cansado, con dolores óseos y secreción nasal, creo que me está amagando una gripe”.