Concepto de creación

Del latín “creare” creación significa engendrar, dar nacimiento a algo que aún no tenía existencia. Bíblicamente, en el Antiguo Testamento el único creador que originó el mundo desde la nada es Dios, el Gran Creador, designándose de este modo como creación a toda la naturaleza, al universo en su totalidad, incluido el hombre, los animales, las plantas, las piedras, las montañas, los ríos, etcétera. El cristianismo tomó este concepto del judaísmo y le anexó ideas neoplatónicas.

Este concepto de creación como negación de materias anteriores o preexistentes, surgió en los aleatas griegos, pero sin connotación religiosa.

Sin embargo podemos utilizar el vocablo creación, por extensión, para referirnos a todo aquello que modificando lo existente, dio lugar a seres inéditos, animados (como producto de la clonación) o inanimados, cuyo “creador” es el hombre.

La creación es siempre algo nuevo, y puede ocurrir en el arte, en el mundo de las ideas, en la tecnología o en las relaciones humanas.

El hombre es el único animal con capacidad creativa, capaz de modificar a la naturaleza, para satisfacer sus propias necesidades. Así creo el lenguaje, los símbolos químicos y matemáticos, la sociedad misma, con organizaciones complejas como los Estados, y en la nueva era tecnológica, realizó una verdadera revolución creativa en materia de comunicaciones.

Las creaciones artísticas son un verdadero ejemplo del poder creativo de la mente humana, que vuelca en esas obras literarias, pinturas o esculturas, dimensiones nuevas que la imaginación artística logra plasmar en el papel, el lienzo, el mármol, etcétera.