Concepto de futilidad

La futilidad es un sustantivo abstracto gestado a partir del adjetivo “fútil”, que reconoce su origen etimológico en el latín “futilis”. Este adjetivo, a su vez, se derivó del verbo latino “fundere” siendo su significado, verter o derramar. Lo fútil sería lo que deja escapar la sustancia, y por ende, resulta inútil, poco eficaz y de efímero valor.

Ejemplos: “La futilidad de tus palabras demuestran que llevas una vida vacía de valores espirituales”, “La futilidad del tratamiento médico quedó demostrada cuando el paciente falleció luego de un largo padecimiento innecesario” o “Tener esta casa deshabitada, sucia y ocasionándole gastos, es una futilidad”.

Concepto de futilidad

La futilidad es un concepto relativo, ya que muchas cosas que para algunos son fútiles, para otros son absolutamente valiosas: “Para usted irse de vacaciones puede ser una futilidad, pero para mí es imprescindible, ya que solo viajando logro quitarme el estrés y puedo retomar luego mis actividades cotidianas con ahínco”.

El consumismo y el materialismo propios de nuestra actual forma de vida y características reconocibles del postmodernismo, hace que las personas se vean bombardeadas por necesidades que no son reales sino fabricadas por el marketing de quienes fabrican bienes de consumo, y los seres humanos creen lograr su felicidad a través de estos bienes materiales, lo que solo les acarrea insatisfacción, egoísmo, monotonía y ambición por poseer más cosas frívolas e inútiles, que nunca alcanzan, pues siempre aparece algo nuevo. A esto, el sociólogo francés Gilles Lipovetsky, nacido en 1944, lo ha denominado “Era del vacío”. A algo similar hace referencia el profesor de Marketing Paul Nystrom, de la Universidad de Columbia, llamando a esta forma de vivir y pensar “Filosofía de la futilidad”.