Concepto de lenguas romances

Las lenguas romances o románicas, son aquellas que provienen del latín vulgar, idioma de origen indoeuropeo que hablaba el “populus” romano o clases populares de la Roma Antigua imperial, diferenciado del latín literario y culto. El latín vulgar tenía dialectos particulares dependiendo de la zona del imperio en que se hablara. Alrededor del año 1000 las diferentes formas del latín vulgar, al diferenciarse más profundamente, originaron las lenguas romances, que son: el castellano, lengua que hablan hoy cuatrocientos millones de personas, el catalán, hablado por seis millones de personas, el gallego-portugués (todas lenguas de la Península Ibérica); el francés, hablado por ochenta y cinco millones de personas, el italiano (hablado por sesenta y dos millones) el sardo, el rumano y el provenzal, entre otras lenguas.

El castellano de la Península Ibérica, nació en la zona cantábrica y luego se fue extendiendo junto a los reinos de Castilla y León que lo hablaban. Al norte del río Duero nacieron el gallego y el portugués, mientras que el catalán en la zona oriental de Los Pirineos. Las dos primeras obras literarias que se escribieron en castellano, aún sin uniformidad lingüística, fueron el “Cantar de Mio Cid” y “La Representación de los Reyes Magos”. Con el rey Alfonso X, apodado el Sabio, se oficializó el castellano. El avance del Humanismo del siglo XV, le dio nueva vitalidad al latín para el lenguaje literario. Sin embargo a fines del mismo siglo el castellano se consolidó al unificarse los reinos de Castilla y Aragón.

En la constitución del francés existieron dos modalidades, el “oïl” en el norte de Francia que dio origen al francés actual y el “oc” usada especialmente en la Edad Media por los trovadores del sur francés.