Concepto de ampuloso

Ampuloso es un adjetivo que se derivó del latín “ampullosus”, término integrado por el sustantivo “ampullus” en el sentido de ampolla o algo que está hinchado. El sufijo “osus” alude a abundancia.

Se aplica a las expresiones verbales o escritas donde se utilizan palabras poco comunes, adjetivaciones y metáforas, que adornan el texto, en general excesivamente, para intentar dar profundidad al mensaje cuyo contenido es en realidad superfluo e irrelevante.

Es un estilo pomposo, muy decorado, rebuscado, que trata de impresionar, de otorgar condición de grandilocuente a un discurso o relato con contenido de escaso valor. Es la antítesis del estilo sobrio, que es directo y claro, sin recurrir a recursos literarios o artificios poéticos. Es similar al estilo elegante, donde también se recurre a adornos para embellecer lo escrito, pero cuidando el equilibrio y la armonía entre el contenido y las palabras que lo adornan. En el estilo ampuloso o pomposo, al estar tan recargado, se pierde naturalidad. Ejemplos: “El ampuloso discurso del político no convenció a nadie, se notaba que estaba repleto de metáforas y frases impactantes, pero en concreto no había ninguna propuesta” o “Me gusta más leer libros en estilo sencillo y directo, el lenguaje ampuloso termina por agotarme, y no alcanzo a comprender el nudo de la cuestión, que en general no tiene”.

Puede también aplicarse a las artes, siendo ampulosas todas las que presentan adornos excesivos y recargados. El estilo barroco, que podemos ubicar cronológicamente en el siglo XVII y comienzos del XVIII, puede calificarse de ampuloso.

También a las ropas, a la decoración del hogar o de salones de fiesta, y todo aquello que pueda ser susceptible de ser realzado con adornos: “La vestimenta ampulosa del rey contrastaba con la humilde ropa de la gente de su pueblo” o “Cuando entré a la sala me sorprendió la cantidad de cuadros, manteles, alfombras y brillos, que la hacían tremendamente ampulosa, y me pareció desagradable”.