Concepto de ominoso

Ominoso es un adjetivo de connotación negativa ya que califica a aquello que es aborrecible, detestable o siniestro. Procede del latín “ominosus”, integrado por “ominis” que designaba un mal presagio, más el sufijo de abundancia “osus”.

Lo ominoso es lo que se quiere dejar de lado, pues causa tristeza, frustración, repugnancia, vergüenza, y puede aplicarse a cualquier hecho o situación que genera horror y tragedia. Puede darse por ejemplo en los siguientes casos: “Mi jefe introdujo modos de trabajo ominosos, que nos condenan a largas y agotadoras jornadas de labor, que menoscaban nuestra dignidad personal” o “Fue ominoso el modo que la madre trató a su hijo delante de todos, exponiéndolo a la burla general”.

Es un término que se usa bastante en política, para aludir a los regímenes despóticos que avasallan los derechos humanos de la población.

Cuando se produjo el golpe de Estado en Argentina en 1930, donde fue derrocado el presidente constitucional Hipólito Yrigoyen; el dictador, José Félix Uriburu, que ocupó el mando como presidente de facto, emitió una proclama al pueblo, explicando las razones que los llevaron a realizar la toma por la fuerza del poder, justificando su acción en el hecho de que lo hacían para liberar a la nación de un gobierno ominoso (corrupto, sin justicia, que malgastaba el erario público y había logrado el descrédito internacional). Estas eran meras excusas para avalar una acción de hecho, que llevó al poder a una cruel dictadura, conocida como “década infame” a la que sí puede caberle la calificación de ominosa.

En España, la década ominosa es la que transcurrió entre 1823 y 1833, con la segunda restauración del sistema del absolutismo monárquico, que dio por tierra con el trienio liberal. Fernando VII, vuelto al trono, anuló las disposiciones del gobierno anterior, a cuyos partidarios persiguió en forma sanguinaria, retornando al Antiguo Régimen.