Concepto de bordado

Bordado es la acción y el efecto del verbo bordar, tal vez etimológicamente procedente de la voz germánica *brŭzdan, consistiendo en un arte que se ejecuta plasmando en una tela u otra superficie flexible, dibujos, letras, símbolos, etcétera, con el fin de embellecerla. Para ello se usa aguja e hilos de bordado, que pueden ser de seda, algodón, lino, o lana, de diferentes tonos. A veces pueden incluirse piedras, perlas, lentejuelas o canutillos. Pueden ser lisos o realzar de la tela, al tener un relleno. Puede también bordarse en un trozo de tela aparte, y luego colocarse sobre la ropa a decorar, que pueden ser prendas de vestir, o ropa de cama, manteles, almohadones o cortinados. Puede bordarse solo el contorno de la figura o rellenársela por completo, usándose para ello, diferentes puntos de bordado: punto relleno, punto cruz, punto atrás, punto cadena, vainillas, bordado yugoslavo, noruego, etcétera.

El bordado se destacó entre los babilonios, siendo objeto de comercio por parte de los fenicios. Plinio el Viejo, decía que los hilos de oro fueron introducidos por el rey de la ciudad griega de Pérgamo, al noroeste de Asia Menor, Átalo I, en el siglo III antes de nuestra era.

Por su similitud con las plumas de las aves, los antiguos romanos llamaron al bordado “plumarium opus”, y solían adornar sus túnicas con él, llamándolas togas pictas o túnicas palmatas, por su formato de palmetas.

Durante la Edad Media, el bordado floreció en el Imperio Bizantino, y con las Cruzadas se hizo conocido en todo el mundo occidental, agregándose motivos cristianos, y luego caballerescos, usándose especialmente los bordados en lana, oro y plata, sobre paños o terciopelo; mezclándose, desde el siglo XIII, el hilo de seda con el de oro, y se hace masivo el bordado de realce. Los bordados que imitan a los lienzos pintados, surgen con la modernidad, donde recobra importancia el bordado con hilos de oro.

En el siglo XVIII, la moda entre los caballeros adinerados, era adornar con bordados los bordes de sus chalecos, levitas y casacas. En el siglo XIX, el bordado a máquina va desplazando el bordado a mano.

Ejemplos de uso: “Mi abuela me bordó un hermoso mantel como regalo de bodas; tiene muchas flores de distintos colores en punto relleno”, “Mi hija está aprendiendo a bordar, e hizo un cuadro con punto cruz, sobre una tela de arpillera” o “Mi traje de novia está bordado a mano, con piedras blancas”.

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