Concepto de cardiólogo

La palabra cardiólogo, que designa al profesional médico que se especializa en afecciones del corazón, está formada por los siguientes términos de origen griego: “kardia” que se traduce como corazón; y “logos”, en el sentido de tratado.

Para ser cardiólogo primero hay que obtener el título profesional, habilitante y de nivel universitario de médico general, y luego hacer la especialización en esa rama. La forma de obtener la especialización varía de acuerdo a cada país, pero en general consiste en aprendizaje teórico y práctica hospitalaria.

Los cardiólogos clínicos no operan, los que lo hacen deben además especializarse en cardiocirugía, lo que los convierte en cardiocirujanos.

Las afecciones que tratan los cardiólogos son muchas, pues el corazón puede tener diversas complicaciones, algunas congénitas y otras adquiridas (valvulopatías, miocardiopatías, muerte súbita, cardiopatía isquémica, infarto de miocardio, endocarditis, arritmias, etcétera). Entre las técnicas diagnósticas más frecuentes, se usan el electrocardiograma, el Holter, la ergometría y el ecocardiograma.

Hay cardiólogos que tratan a pacientes de todas las edades, y otros solo a adultos o solo a niños. Algunos atienden todas las afecciones del corazón y otros, solo alguna o algunas en particular.

Puede recurrirse al cardiólogo cuando se sospecha de la existencia de un problema cardiaco o por prevención: mantener una presión arterial en los límites normales, hacer ejercicio, no fumar y controlar el colesterol, ayudará a que el corazón no enferme. Los infartos son una de las enfermedades cardiacas más frecuentes, y ocurre en un lento proceso, donde se van estrechando las arterias coronarias. Otro problema cardiaco bastante usual es la insuficiencia cardiaca, que puede ser de nacimiento, donde el corazón no late de modo óptimo.

En veterinaria, también existen algunos profesionales que se han especializado en cardiología, y son cardiólogos veterinarios.