Concepto de telúrico

La palabra telúrico procede en su etimología del latín “telluricus”, de “tellus” que significa tierra.

Telúrico es aquello perteneciente o relacionado con la tierra. Se aplica en varios contextos:
La influencia del suelo de la zona, sobre sus habitantes, recibe el nombre de telurismo. Las energías telúricas son las que emanan de la superficie y del subsuelo terrestre en forma continua, pudiendo ser dañinas, considerándose en este caso que son geopatógenas. En otros casos su influencia es positiva. Dentro de las energías telúricas, podemos nombrar a las redes de Hartmann, que son líneas de fuerza magnética, no perceptibles por nuestra visión, compuestas de aire ionizado.

Un movimiento telúrico se refiere a los movimientos de las placas tectónicas que dan origen a sismos o terremotos. La superficie terrestre bruscamente se mueve y se originan ondas sísmicas, con liberación de energía. La zona próxima resulta muy afectada con graves consecuencias materiales y humanas.
La música o la literatura telúrica es la que tiene ver con la tierra que se habita. Si bien las novelas telúricas fueron propias de Latinoamérica, con autores de la talla de Horacio Quiroga; el escritor español contemporáneo Jesús Carrasco Jaramillo escribió en 2016 la novela “La tierra que pisamos” que podemos calificar como telúrica. Describe con gran detalle su tierra extremeña que resulta el marco de su narración.

En Astronomía los planetas telúricos (que son Mercurio, Tierra, Marte y Venus) son aquellos cuya composición es mayormente de silicatos (minerales formadores de rocas). Son sólidos en su núcleo metálico, y con varias capas de silicatos, siendo la Tierra el único planeta telúrico que tiene agua por encima y por debajo de su superficie; y son cercanos al sol; a diferencia de los planetas gaseosos, integrados mayormente por gases y líquidos, además de tener un núcleo sólido.