Concepto de geronte

La palabra geronte, procede del griego “gerontos”, y, en la Grecia antigua, y más precisamente en la ciudad-estado de Esparta, célebre por su espíritu guerrero, los gerontes eran los que conformaban un órgano político, asesor del rey, con funciones legislativas y procesales, llamado Gerusía, integrado por 28 miembros que debían tener al menos sesenta años, con cargo vitalicio, a los que se les sumaban los dos reyes. En Atenas, sin embargo, poco a poco, los jóvenes fueron reemplazando a los gerontes en la toma de decisiones trascendentes.

En las civilizaciones antiguas las opiniones de los gerontes eran muy valoradas, pues se los consideraba llenos de sabiduría y experiencia, lo que aún subsiste en las sociedades orientales, pero no tanto en Occidente.

Esto no implicaba que no reconocieran en la antigüedad que el cuerpo y la mente se desgastaban con la edad, creándose en Grecia, instituciones caritativas para atender a gerontes, enfermos y desvalidos.

En La Biblia, los gerontes son muy valorados por el Creador. Yahvé, por ejemplo, le pidió a Moisés que elija setenta varones para formar un Consejo de Ancianos, para ayudarlo en su misión.

En el mundo roamano los ancianos también tenían un gran prestigio: eran los jefes familiares o “paters” e integraban el Senado.

En nuestro ámbito, un geronte es un anciano, adulto mayor o miembro de la tercera edad, cuya edad de comienzo no es demasiado precisa, colocándola algunos en los 65 años y otros en los 70, dado que la expectativa de vida se extiende cada vez más, gracias a los descubrimientos científicos; y las personas mayores, son más activas que en otras épocas, y tienen expectativas personales, aunque la discriminación es grande.

En esta etapa, el geronte (hombre o mujer) pierde su fuerza física, y también sobreviene progresivamente el deterioro cognitivo, dependiendo de cada caso particular. Como los gerontes tienen problemas que les son comunes, los médicos especializados en ellos, se denominan gerontólogos. Las residencias para la atención de ancianos, donde se los cuida y se les da alojamiento y comida, y, en algunos casos, servicio médico y actividades de esparcimiento se conocen como geriátricos, constituidos en forma de empresa, que cobra por sus servicios.

Ejemplos de uso: “El geronte caminaba despacio, apoyándose en su bastón”, “Cuando sea un geronte, me gustaría recordar con gratitud todo lo que la vida me entregó”, “No puedes comer tanto, debes cuidar tu salud, ya que eres un geronte”, “No puedo conseguir trabajo a mis 50 años, pues para los patrones, ya soy un geronte” o “No me trates como un geronte, todavía puedo valerme por mí mismo, y me siento muy vital”.