Concepto de suicidio

La palabra suicidio comenzó a usarse a partir del siglo XII, siendo su raíz, latina. Proviene de “sui”: a sí mismo, y “cidium”: matar, haciendo referencia al acto de darse muerte "ex profeso" a uno mismo, pudiéndose aludir al hecho consumado del efectivo deceso, o al intento infructuoso de quien continúa con vida luego de la tentativa. No se incluyen los que se quitan la vida al arriesgarla para salvar a otras personas, pues es en este caso es un acto positivo y heroico.

En la mayoría de los casos, el suicida posee un trastorno de ansiedad, depresión, esquizofrenia o dependencia a drogas. El entorno debe estar muy atento aa ciertos signos como aislamiento, cambios de humor, amenazas de suicidarse, regalar sus cosas, etcétera, para contener a la persona y evitar ese trágico desenlace. Internet y las redes sociales, son influencias negativas muchas veces, al presentar al suicidio como una idealización.

El suicidio es muy frecuente durante la adolescencia, siendo la tercera causa de muerte entre jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, por el estrés de los cambios que se viven en esta época, a nivel físico y psicológico. Cada año se suicidan unas 850.000 personas en el mundo, siendo Guyana, Corea del Sur y Sri Lanka, según la Organización Mundial de la salud (OMS) los países que registarn las mayores tasas.

La religión en la tradición judeo-cristiana condenó al suicida, al privarse voluntariamente del sagrado regalo de la vida que Dios le confirió, negándole incluso un lugar en los cementerios, o asignándoles sitios “de castigo”.

El artículo 83 del Código Penal argentino reprime con prisión, a la persona que instigue a otra a suicidarse o le ayude a cometer el acto, si éste se hubiera consumado, o al menos haya habido tentativa. El artículo 393 del Código Penal chileno castiga con prisión a quien conociendo la intención del suicida, le preste auxilio para cometerlo.

Émile Durkheim, sociólogo francés que vivió entre los años 1858 y 1917, vio el incremento de la tendencia al suicidio, como una consecuencia del naciente capitalismo, que inaugura una nueva sociedad con vínculos sociales menos firmes, haciendo que el individuo se encuentre socialmente desprotegido, aislado, se sienta un ser anónimo e insignificante, y con menos vínculos religiosos. Fue en su obra “El suicidio” que publicó en el año 1897 donde hizo esta demostración. Diferenció entre el suicidio egoísta que corresponde al caso antes explicado de falta de integración a la sociedad capitalista; del suicidio altruista, para el supuesto servicio de la comunidad, opuesto a la motivación anterior, ya que el individuo se sacrfca en pos del grupo, como los que realizan atentados suicidas por una razón ideológica, como los kamikazes japoneses en la Segunda Guerra Mundial y del fatalista, donde el ser humano se encuentra atrapado en una situación de la que le es imposible salir, y que lo agobia, com el caso de los esclavos. También distinguió el suicidio anómico por el cambio de las normas sociales, por otras nuevas, a las que el individuo se siente ajeno, y falta de normas rígidas que le ofician como protección, típico de las sociedades modernas, que van debilitando las instituciones, como ha sucedido con la posibilidad de la existencia del divorcio vincular.

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