Concepto de ataraxia

La palabra ataraxia es de origen griego, proviniendo del término ἀταραξία. Está compuesto el vocablo, por el prefijo privativo ἀ (léase “a”) y por “ταραξία (léase “tarakhe”) que se traduce como perturbación, confusión o tumulto. Por ende, la ataraxia es un estado de paz interior y autodominio emocional, eliminando tanto los deseos como los temores y preocupaciones.

La ataraxia en la filosofía epicúrea

Para los epicúreos, escuela que fundó en Atenas, Epicuro de Samos, (341 a. C-270 a C) la filosofía para una vida plena, consiste en la búsqueda del placer espiritual, la serenidad, y la eliminación del dolor, pero bajo el gobierno de la prudencia. En este pensamiento, el bien, la sabiduría y el placer se encuentran identificados. Solo los deseos naturales y necesarios son dignos de atender, y nos llevan a tener una vida placentera y feliz, como comer, tener relaciones sexuales y dormir lo que el organismo requiera. Sin embargo, el exceso en esos mismos placeres, como comer o dormir demasiado, y los que nacen de la sociedad y la cultura, como el logro de poder y de fama, alejan a las personas de la ataraxia, y les causan solo un placer temporal, que, cuando acaban, conducen al alma al dolor y la intranquilidad. La ataraxia está en hallar el punto medio entre la privación y el exceso en el goce. Entre los placeres del espíritu deben primar los intelectuales. Y entre los que alimentan al cuerpo y los que lo hacen con el alma, deben prevalecer estos últimos. Lucrecio, con su obra “De rerum natura”, desarrolla este pensamiento en Roma.

La ataraxia para los estoicos

La escuela estoica fue fundada en el año 301 a. C por Zenón de Citio, quien sostenía que para hallar la ataraxia había que desprenderse de los lujos y placeres materiales. A diferencia de los epicúreos, los estoicos creían en el destino o providencia. Con respecto a la razón decían que debía dominar las pasiones, que eran irracionales, pregonando el autodominio. En el Imperio Romano, siguieron esta doctrina, entre otros, Séneca y el emperador Marco Aurelio.

La ataraxia en el escepticismo

Los escépticos, escuela que fundó Pirrón de Elis (-360-270 A. C) niega la posibilidad de encontrar un conocimiento certero del que no se pueda dudar, encontrando en la suspensión del juicio, la tranquilidad del alma o ataraxia.