Concepto de ecuménico

La palabra ecuménico procede del griego “oikoumenikos”. Está integrada por el sustantivo “oikos” que es el hogar o la casa familiar, el ámbito de la vida privada; y por “menikos” que indica que se trata de un participio pasivo”; aplicándose en Grecia, al terruño habitado por los griegos, en el Imperio Romano, a los territorios por ellos conquistados; y luego, extensivamente a toda tierra poblada, considerando al mundo como un todo unido. Pasó al latín como “oecumenĭcus”, y de allí lo tomó el español. Es un concepto que alude a que es aplicable a todo el universo.
Aunque su empleo es fundamentalmente en el ámbito religioso, también puede usarse en otros casos, que abarcan la totalidad del planeta, por ejemplo: “Debemos lograr que la solidaridad ecuménica nos una en un proyecto común, para acabar con el hambre en este mundo”.

El cristianismo y los concilios ecuménicos

Mientras aún el cristianismo estaba unido, diferencias doctrinales dividieron a la iglesia, y para ello se reunieron concilios ecuménicos. El primer concilio ecuménico, fue convocado por Constantino I en el año 325, en Nicea, lugar donde se reunieron los obispos cristianos, entre los días 20 de mayo y 19 de junio; siendo uno de los problemas más importantes a tratar, la resolución de la naturaleza de Cristo, si era humana o divina, o ambas.
Entre el 8 de octubre y el 1 de noviembre del año 451, tuvo lugar el concilio de Calcedemonia, también de carácter ecuménico, donde se rechazó el monofosismo.

El ecumenismo

En el cristianismo, el ecumenismo es un movimiento que tiene el objetivo de lograr la primitiva unión entre los cristianos, que los cismas dividieron. En el año 1054, la iglesia se dividió en la romana y la ortodoxa. En 1517, Martín Lutero, rompió con el Papado e inició el movimiento protestante. En 1534, se establece separadamente la iglesia anglicana.

Estas divisiones provocaron no solo diferencias ideológicas e interpretativas, sino que llevaron a cruentas guerras de religión. Por ello, y para seguir el mandato dado por Jesús, de “que todos sean uno”, hubo numerosos doctrinarios que a partir del siglo XX demandaron la unión de todos los cristianos.

La Comunidad monástica cristiana de Taizé, en Francia, fue fundada en el año 1944 y es ecuménica. Fue el “Hermano Roger” cuyo nombre real es Roger Schutz, teólogo suizo, el artífice de su creación, que se instaló allí junto a sus tres hermanos. Al poco tiempo se les fueron uniendo otras personas, viviendo en condiciones muy humildes. La comunidad sigue funcionando con personas de diferentes confesiones cristianas, teniendo como prioridades la reconciliación, la oración y la meditación.

Varios Papas, entre ellos, Juan Pablo II y Francisco, adhieren al ecumenismo.