Concepto de execrar

Execrar es un verbo de primera conjugación que tuvo origen en el latín “exsecrāri”, término que se integra con el prefijo de exclusión “ex” y el adjetivo “sacrum” que se traduce como “sagrado”.

Execrar es, por lo tanto, quitarle a algo o a alguien su carácter sagrado, maldecirlo o condenarlo, por diversas razones. En ciertos casos, se incluye especialmente aquellas reprobaciones que constan de la influencia divina. Así, por ejemplo, se relata en la Biblia que el rey de los moabitas, Balac, invocó la ayuda del profeta Balaam para execrar a los israelitas, pero no lo consiguió, pues Dios no le concedió ese permiso.

Pero también se aplica a todo aquello que reprobamos con ahínco, que nos resulta moralmente hiriente e indigno de la condición humana.

Ejemplos: “La gente consideró execrable el accionar del terrorista que terminó con la vida de una decena de inocentes”, “Su conducta altiva y despreciativa resulta execrable al herir al prójimo, sin ningún tipo de consideración” o “En la marcha se execró al político que con sus medidas está provocando el hambre de gran parte de la comunidad”.

Por supuesto que sentir la necesidad de execrar tiene un alto componente subjetivo, ya que lo que parece intolerante o aberrante para unos puede no serlo para otros: “Si bien mi primo se comporta mal, siendo egoísta y vanidoso, existen algunas causas que imprimieron esos rasgos en su carácter, como su crianza sin amor, lo que me impide execrarlo e intento comprenderlo y que cambie su actitud”.

En Literatura, “La ruina del amo execrable” de 1977, es el primer título de las “Crónicas de Thomas Covenant el Incrédulo”, de magia y ficción, escrito por el estadounidense Stephen Reeder Donaldson.