Concepto de gnóstico

Gnóstico, es un término que nació en el griego “gnosis”, que se traduce como “conocimiento”, designándose, con el calificativo de gnósticos, a aquellos, judíos no rabínicos, y cristianos, que profesaban ideas relacionadas con el gnosticismo, movimiento religioso de los primeros siglos de nuestra era, con epicentro en Alejandría.

Si bien, en sus inicios no tuvo sentido peyorativo, pues indicaba un conocimiento de Dios y una vida espiritual sincera, lo adquirió poco después, cuando entre los siglos II y IV, se designaron como gnósticos, especialmente, y en un principio, por parte de San Ireneo (130-208) a aquellos que fueron considerados herejes, como Simón el samaritano y sus seguidores, que dieron origen a los valentinianos, uno de las principales grupos, junto al setianismo; considerados como sectas elitistas que se van multiplicando, desvirtuando la interpretación de las Sagradas Escrituras. San Ireneo escribió la obra “Contra los herejes”, integrada por cinco textos, pretendiendo, en ellos, demostrar la falsedad del gnosticismo, en defensa de la iglesia cristiana.

Una característica común entre los gnósticos, es la falta de un dogma establecido; encontrando, además, entre sus puntos comunes, los siguientes: la preeminencia del conocimiento espiritual de lo divino, logrado por medio de la gnosis o introspección, reservada a los iniciados, por sobre tradiciones ortodoxas; el sincretismo de fuentes cristianas y no cristianas (especialmente ideas platónicas, y la existencia de un mundo de ideas, donde residía lo perfecto y eterno, accesible por medio de la razón) y la dualidad divina, entre el Demiurgo, creador de los material y del mal del mundo, y un Dios trascendental y verdadero. Creían que lo que determinaba la salvación de cada persona era su propia espiritualidad, y no su fe. Despreciaban el mundo material y creían en la dualidad entre el bien y el mal, y el espíritu y la materia, vinculados el bien con el espíritu y el mal con lo material. Esta concepción se tradujo en la imposibilidad de concebir a Cristo, a la vez, como ser divino y dotado de un cuerpo material. Él, mandado a revelar a los hombres la verdad sobre lo divino de su alma, según algunos grupos gnósticos, habría sido solo espíritu, y su corporeidad, solo aparente, sosteniendo otros, que su naturaleza no era divina, o que era humano pero adoptado por fuerzas divinas. Proponían una vida ascética, y, en algunas corrientes, la flagelación del cuerpo, con la finalidad de que el espíritu pudiera liberarse.

El descubrimiento de manuscritos gnósticos en Egipto, en 1945, posibilitó un mejor conocimiento de las ideas gnósticas. Actualmente, se habla de un neognosticismo, que se deriva de la cultura helenística.