Concepto de insolvencia

La palabra liquidez se conformó con los siguientes términos latinos: “liquidus” en el sentido de líquido, o sustancia susceptible de fluir, y el sufijo “ez” que indica que se trata de una cualidad. Este neologismo tiene un uso preponderante en materia económica, ya que, en las empresas, se pregona su liquidez cuando tienen suficiente efectivo disponible, ya sea en su propia caja fuerte, en acciones cotizables en bolsa y fácilmente vendibles, en una entidad bancaria, o que tienen mercaderías u objetos fácilmente vendibles y convertibles en dinero, con lo cual pueden hacer frente a sus obligaciones de manera rápida y fluida.

Así como los líquidos tienen la posibilidad de circular en forma veloz, así la liquidez en el ámbito económico permite hacer los pagos necesarios sin tener que esperar a vender inmuebles o maquinarias, de difícil colocación en el mercado, lo que representaría esperar mucho tiempo para convertirlos en dinero o tener que venderlos a mucho menor precio de su valor real.

La liquidez empresaria puede aplicarse a grandes estructuras de negocios, pero también a pequeñas organizaciones, e incluso a la economía familiar. Afecta al sector privado, y también al público, ya que un Estado sin liquidez en sus arcas, desencadenará una crisis económica que afectará a toda la población.
Cuando no se cuenta con liquidez, una opción es recurrir a préstamos bancarios para hacerse de efectivo, lo que es conveniente, siempre y cuando, se cuente con inversiones no líquidas pero rentables, o se las adquiera con ese crédito, ya que, de lo contrario, si no se cumple con el pago del capital y/o los intereses, la refinanciación es muy onerosa, y generará mayor iliquidez, pudiendo desembocarse en la quiebra empresarial, al caer en estado de insolvencia o cesación de pagos.