Concepto de libación

La libación, es un término tomado del griego, donde el vocablo era λοιβή, que pasó al latín como “libatio”, siendo un rito precristiano o pagano, que se hacía en actos sagrados, en la antigüedad, de diversos pueblos, entre ellos egipcios, griegos y romanos, que presuponía un acuerdo con la divinidad; y consistía en verter líquidos, como agua, vino, leche, o también, sustancias densas como el aceite o miel, o sólidas, como el arroz, colocados en recipientes especiales, llamados apateras, de poca profundidad y carente de asas, que muchas veces se rompían luego de la libación; sobre las víctimas de sacrificios, o sobre la llama de la pira o las cenizas; o se ofrecía como honra funeraria sobre las tumbas; se vertían sobre monumentos, altares, sobre los guerreros que partían a la guerra: sobre la tierra, para bendecirla, o se volcaba en el suelo antes de los banquetes. En general, las libaciones se acompañaban de oraciones o rezos, haciendo caer, lentamente el contenido, y nadie bebía antes de ofrecer la libación.

Quedan registros de su uso tanto en textos escritos como en piezas de cerámica. Aquiles, como relata la Ilíada, pide la protección de Patroclo, antes de dirigirse a la batalla, llenando una copa de vino que la ofrece en libación a los dioses, encomendándoles a su amigo. La Odisea también contiene pasajes sobre libaciones, como cuando Odiseo la hace sobre el suelo en una súplica por los difuntos.

En Atenas, se usaban tres recipientes diferentes, conteniendo vino y ofreciéndoles la libación en primer lugar a Zeus y al resto de los dioses del Olimpo, la segunda a los héroes y la tercera a Zeus Teleios (Zeus que realiza).

Los romanos, lo incluían entre sus ritos funerarios, siendo parte del “ius sepulcrii” o derecho que tenían los familiares y amigos de concurrir al lugar donde estaba el cadáver a honrarlo mediante libaciones. También las libaciones formaban parte, en Roma, del ritual de la “confarreatio”, ceremonia excesivamente ritual que formalizaba las justas nupcias, dando origen a una tradicional manera de configurarse el matrimonio que colocaba a la mujer bajo la potestas o “manus” de su marido o del pater de éste, si su esposo no era sui iuris (que significaba que tenía un padre o abuelo paterno, vivos).

También fue ofrenda en el monoteísmo, tal como lo prueban varios pasajes bíblicos. en el Génesis, por ejemplo, se dice que Jacob por encargo de Dios erigió un monumento e hizo una libación sobre él. En Éxodos, también se habla de ofrecer un sacrificio de un carnero, presentando, además el sacerdote, una ofrenda de cereal y su libación.