Concepto de libertino

La palabra libertino es un adjetivo, cuyo origen lo hallamos en el latín “libertinus”. este vocablo se integra del termino “liber” que se traduce como “libre” más el sufijo de cualidad “tat” y el de pertenencia, “inus”.

Un libertino es aquel que realiza conductas desordenadas y caprichosas, que no encuentran límites morales, cuya libertad es tan irrestricta y, por ende, descontrolada, que solo persiguen como fin, el goce mundano. Un libertino no es previsor, sino que malgasta los bienes que posee, y hasta contrae deudas, por caer en placeres sexuales promiscuos, bebidas alcohólicas, apuestas de juego, etcétera. Quienes derrochan sus ingresos, especialmente si no los han conseguido con su esfuerzo (por ejemplo, si son producto de una herencia familiar) fueron declarados ya, desde la antigüedad romana, como pródigos, a quienes desde esa antigua legislación se les imponía un curador para autorizar sus gastos y evitar que su familia sufriera privaciones por su culpa.

A lo largo de la historia siempre hubo libertinos, pero también hubo épocas donde la sociedad en su conjunto relajó sus costumbres. En los comienzos del Impero Romano, Augusto, su primer emperador, debió dictar leyes para restablecer la alterada moralidad pública. En Francia, en el siglo XVIII, con las ideas liberales nacidas de la Revolución Francesa, es cuando proliferan los libertinos (que ya existían desde siglos anteriores) que tratan de vivir sin atenerse a las normas dictadas por la ética religiosa, sino desplegar sus instintos naturales, y muchos plasman su modo de vivir sin ataduras, en el arte y la literatura, siendo una calificación positiva, en el espíritu que imperó en la época. Los católicos acusaron de este libertinismo, al calvinismo, que sostenía la teoría de la predestinación, por lo que el hombre no era libre de decidir sobre sus acciones, y por lo tanto su destino final, no era decidido por él, sino de antemano, por lo cual las buenas acciones no lo salvarían.

Hoy se habla de espíritus libres para llamar a esas personas que viven con mayor libertad frente a las presiones sociales, y a la moral dominante, como lo tomó la Revolución Francesa; reservándose el término libertino, para aquellos que caen en vicios y tentaciones perjudiciales para sí y para terceros, como el caso de padres que se emborrachan o juegan hasta sus últimos ahorros, poniendo en riesgo su seguridad y la de su familia.