Concepto de rutina

La palabra rutina, del latín “route” con el significado de “ruta”, pasó al francés como “routine” y así llegó al español designando un camino repetido, una reiteración de acciones, sin cambios importantes, que se constituyen en hábito.

La rutina puede abarcar algunos aspectos necesarios de la vida cotidiana, como hacer una rutina de ejercicios, o una rutina de aseo personal, donde la persona hace los mismos trabajos físicos a diario para fortalecer ciertas zonas de su cuerpo o mantenerse en forma; o lavarse antes de comer las manos o bañarse día tras día, respectivamente; o ser la rutina la que domine todos los aspectos de la vida de alguien, siendo en este caso una persona rutinaria, cuya vida es monótona y aburrida pues siempre hace lo mismo, se levanta todos los días a la misma hora, se baña, se cambia, desayuna, va a trabajar, vuelve, mira televisión, cena, se acuesta, haciendo eso invariablemente todos los días de la semana. La rutina también puede ser de trabajos intelectuales, como levantarse todos los días, ir a la escuela, almorzar y ponerse a estudiar.

Concepto de rutina

Hay personas que son rutinarias pues están obligados a ello por las circunstancias de la vida: “Estoy cansada de mi rutina, quisiera hacer cosas nuevas, pero me faltan oportunidades y trabajo tantas horas porque necesito ese dinero, que no me queda tiempo para hacer cosas que me agradan”, y otras que disfrutan de ser rutinarias: “Me gusta estar organizado, si me sacan de mi rutina, me siento desorientado y nervioso”.

Un trabajo rutinario es aquel que presupone poca creatividad y espontaneidad, es repetitivo y su objetivo no es claro para quien lo realiza. Un típico trabajo rutinario es el del empleado de una fábrica que realiza la misma actividad, por ejemplo colocar tapas, embalar o fabricar un accesorio de una máquina. Esto ha sido retratado por Charles Chaplin en su largometraje del año 1936, titulado “Tiempos Modernos”. Para Marx esto es alienante para el trabajador, pues lo que realiza le resulta ajeno, como de otros son las fuentes productivas y las ganancias que se obtienen gracias a su esfuerzo, y es una de sus principales críticas al capitalismo.

En el cine argentino, se estrenó en el año 1974, una comedia de humor, titulada "Hay que romper la rutina". Fueron sus protagonistas, Jorge Porcel y alberto Olmedo. La dirección estuvo a cargo de Enrique Cahen Salaberry, y trata de dos hombres casados que rompen la rutina de su matrimonio teniendo relaciones pasajeras extramatrimoniales.