Concepto de toma de decisiones

El concepto de toma de decisiones hace a la vida de la persona desde que puede valerse por sí misma. Tomar decisiones implica elegir (por ejemplo decidir qué comer o que ropa usar) optar entre varias posibilidades (asistir o no a una reunión, brindar o no a alguien nuestra amistad, etcétera), y siempre lo hacemos, aunque a veces sea sin previa reflexión, como en los casos antes mencionados, pues ya estamos acostumbrados a hacerlo, y decidir se vuelve hábito.

Además, es importante destacar que la toma de decisiones no es un proceso aislado, sino que está inmerso en un contexto que puede ser personal, laboral, social, político, entre otros. Este contexto puede influir en gran medida en la decisión que se tome, ya que puede condicionar las opciones disponibles, los recursos con los que se cuenta para llevar a cabo la decisión y las posibles consecuencias de la misma.

Sin embargo, hay otros acontecimientos que son trascendentes y afectan particularmente nuestras vidas, y en los cuales la toma de decisiones no resulta tan fácil y espontánea, por ejemplo escoger una profesión, casarse, emigrar, etcétera. En estos casos, la toma de decisiones puede ser un proceso que requiere de un análisis más profundo y detallado, que puede incluir la consulta con otras personas, la búsqueda de información adicional, la evaluación de diferentes alternativas y la consideración de diversos factores.

Existen ámbitos en los cuales la toma de decisiones es frecuente y afecta no sólo al individuo que decide sino a otras personas, como cuando un Juez dicta una Sentencia o desde el gobierno se decide una suba de impuestos, o cuando desde la gerencia de una empresa se decide incorporar o reducir personal.

Para que la toma de decisiones sea lo más acertada posible se deben evaluar a conciencia todas las opciones posibles, teniendo en cuenta el fin que se busca, con sus aspectos positivos y negativos. En ámbitos donde las personas son especialmente seleccionadas para este fin, ellas deben hacer de este proceso una búsqueda racional y minuciosa de las posibles alternativas, decidiendo por convicción y no por intuición.

Además, en la toma de decisiones también puede ser relevante el tiempo. Algunas decisiones deben tomarse de manera rápida y eficiente, mientras que otras pueden requerir de un tiempo más prolongado para su análisis y reflexión. En este sentido, es importante tener en cuenta que la toma de decisiones no es un proceso estático, sino que puede ser dinámico y flexible, adaptándose a las circunstancias y necesidades del momento.

Puede ser que aún evaluando todas las alternativas, la toma de decisiones no haya sido la correcta, y en ese caso, si es posible, conviene reconocer el error, y optar por otra solución al problema, tomando con otra decisión. Por ejemplo, se ha decidido invertir en un negocio que no prosperó a pesar de todo el esfuerzo realizado. Persistir en llevarlo adelante puede ser más perjudicial que tomar otra decisión como cerrarlo, cambiar el rubro o venderlo. En este sentido, la capacidad de aprender de los errores y de adaptarse a las nuevas situaciones también es un aspecto fundamental en la toma de decisiones.

Citar este artículo

Fingermann, H. (21 de junio de 2012). Concepto de toma de decisiones. Deconceptos.com. Actualizado el 28 de junio de 2024. https://deconceptos.com/ciencias-sociales/toma-de-decisiones

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