Concepto de guarecido

La palabra guarecido o guarnecido es el resultado de guarir o guarnir, verbo no muy usado actualmente, que procede de la voz germánica “warjam” que significa refugiar o proteger.

Algo o alguien, se encuentra guarecido cuando está seguro, cuidado o controlado. Ejemplos: “Para guarecerme de la lluvia me cubrí con un enorme paraguas”, “Hubo un intenso tiroteo y me metí dentro de la casa de un amigo para guarecerme” o “Vacuné a mi hijo para guarecerlo de contraer enfermedades graves”.

El lugar donde alguien encuentra refugio para guarecerse se llama guarida: “Los ladrones se refugiaron en su guarida para mantenerse a salvo y guarecidos de la persecución policial” o “El perro encontró una guarida precaria que le sirvió para despistar a la jauría que lo perseguía”.

Si bien todos necesitamos contar con ciertas protecciones y guarecernos con respecto a los peligros, no todos sienten como amenazas las mismas cosas. Las personalidades tímidas e inseguras buscan resguardarse o guarecerse del entorno social al que ven como una amenaza y por eso se refugian en su propio mundo interior, siendo el autismo un caso extremo. Por el contrario, los audaces y extrovertidos toman menos recaudos y se lanzan más fácilmente a la aventura sin estar guarecidos por completo. Ambos extremos son malos y guarecerse un poco cuando los peligros son reales puede resultar muy conveniente para evitar consecuencias desagradables y hasta muy riesgosas: “Si hay una tormenta y estás en la playa debes guarecerte en algún sitio cerrado, pues los rayos pueden resultar mortales” o “Me gusta que seas intrépido pero hay ocasiones en que debes resguardarte para preservarte”.

Proteger nuestras cosas materiales o espirituales es también guarecerlas: “He guarecido mi amor por usted, no escuchando ningún comentario de gente malintencionada” o “He guarecido con esta pintura especial, las paredes de mi casa contra la humedad”.