Concepto de hurgar

La palabra hurgar procede etimológicamente del latín “furicare”, derivado de “furari” en el sentido de “robar”, y como los ladrones cuando se apoderan de lo ajeno, suelen revolver todo para hallar objetos de valor, hurgar pasó a significar la acción de realizar una minuciosa búsqueda dentro de un lugar, generalmente de tamaño reducido, pudiéndose usar en sentido material, como por ejemplo: “El niño hurgaba sus fosas nasales con su dedito, y la madre le dijo que podía lastimarse”, “El gato hurgaba dentro del armario buscando comida”, “He hurgado en el fondo de la casa de mi madre, para ver si encontraba escondido algún roedor”, “El malviviente, hurgó entre las pertenencias de la víctima, pero no halló nada de valor” o “Los policías hurgaron en el pozo cuando buscaban a un joven desaparecido”; pero también puede utilizarse en el plano inmaterial o figurado: “Por más que hurgo en mi mente, no puedo hallar los recuerdos de los primeros años de mi vida”, “He hurgado en mi alma y encontré el perdón que tanto necesitaba para mí mismo” o “No quiero hurgar en el doloroso pasado de mi madre, pues creo que le haría mucho daño”.

Un investigador se dedica a hurgar para encontrar respuestas para su hipótesis investigativa. Para ello realiza un estudio pormenorizado del estado de la cuestión, la ubica en su contexto y revisa lo que hasta el momento se sabe sobre ello, lo que plasma en el marco teórico. Realiza estudios bibliográficos y/o trabajos de campo, diseñando un plan, que lo llevará a extraer conclusiones.

Como vemos los medios que se emplean para hurgar son varios: manos, pinzas, palas, mente, etcétera, y dependen de lo que se desea encontrar. Ejemplos: “El niño con sus manos hurga en la comida para tratar de encontrar los trocitos de verdura que desea apartar del plato”, “Hurgó ayudado con una pala, la tierra removida, para saber si allí estaba enterrado el cadáver”, “Hurgué, usando mi mente, la solución del problema”.