Concepto de apetecible

El sufijo “ble” es formador de adjetivos, a partir de un verbo, que en este caso es apetecer, formado por los siguientes términos de origen latino: el prefijo “ad” que indica “hacia” y el verbo “petere” en el sentido de tratar de conseguir algo.

Se dice que algo es apetecible cuando nos invita a desearlo, a querer obtenerlo, pues sentimos que satisface alguna necesidad o deseo, en general vinculado con lo gastronómico, aunque puede extenderse a otros objetos.
Ejemplos: “Ese postre está tan bien decorado que se muestra apetecible, y no puedo resistir a probarlo”, “No me parecen apetecibles los platos que se muestran en ese restaurante, parecen elaborados con ingredientes poco saludables y les imagino un sabor extraño, por la rara mezcla de ingredientes que aparecen en el menú”, “Los niños consideran más apetecibles los sabores dulces que los salados”, “Nunca pude encontrar sabores tan apetecibles como los que se hallaban en las comidas de mi madre” o “No me resulta apetecible viajar mañana tan temprano, ya que odio madrugar”.

Lo que hace que algo sea apetecible puede ser su apariencia, su sabor, su sonido, su gracia, etcétera, aunque esto resulta subjetivo y por lo tanto lo que a alguien le resulta apetecible a otro le puede resultar rechazable: “A mí las rosas me resultan apetecibles, pero mi amiga prefiere los claveles” o “para mí no hay nada más apetecible que un plato de pastas, pero mi prima las odia”.

No solo lo apetecible impresiona los sentidos, ya que también puede impactar en el alma. Una sonrisa, un bonito amanecer o una caricia pueden satisfacer deseos espirituales profundos.
También puede estar relacionado con el deseo sexual: “Ese hombre me resulta apetecible, con su andar elegante y su mirada sensual”.