Concepto de control social

El control social es toda intervención o fiscalización que se efectúa para supervisar el funcionamiento correcto de algo, en este caso, de la sociedad.

Que la sociedad funcione bien, significa que se ajuste al plan preestablecido por quienes la gobiernan, que se basan en sus propias propuestas, y en las características y valores culturales de la sociedad de que se trate.

Para ejercer el control social pueden usarse medios persuasivos como la propaganda, a través de los medios de comunicación masivos; o de adoctrinamiento, a través de instituciones, como escuelas o iglesias; o coactivos, a través de leyes o normas jurídicas; que castigan a través del Estado, que monopoliza la fuerza, aquellas conductas que violen las normas impuestas, que desvíen a la sociedad de sus cauces fijados, que pueden variar de una a otra. Por ejemplo en las sociedades musulmanas existe un mayor control social sobre la fidelidad de la mujer, que en el mundo occidental, con medios muy represivos.

El control social hace que el grupo se mantenga unido y orientado hacia fines comunes, estableciendo para ello un conjunto de principios y valoraciones compartidas sobre lo que está bien y lo que está mal (código ético) que a su vez, es reforzado por leyes coactivas, para imponer esas conductas a quienes no desean hacerlo libremente.

Las normas sociales y jurídicas no son estáticas y van cambiando junto al progreso cultural, y los nuevos valores, volverán a tratar de que sean respetados, mediante el control social.

Se trata de que la sociedad esté conforme con las normas impuestas, pues un descontento masivo, puede generar reacciones grupales violentas, que obliguen a reprimir, con la consiguiente pérdida de legitimad de los dirigentes; pues esa manera de control social, basado en el abuso de autoridad, propio de los gobiernos dictatoriales, generalmente fracasa, al no poder sostenerse por mucho tiempo.