Concepto de retractación

La palabra retractación alude a la acción y al efecto de retractar, verbo que se originó en el latín “retractare”, vocablo integrado por el prefijo “re” que en este caso alude a un retroceso, el sustantivo “tractus” que designa un hecho y el sufijo “ar” que indica terminación verbal.

Retractarse es una vuelta hacia atrás con lo que se ha dicho o se ha hecho. El ser humano puede arrepentirse de sus errores o promesas, y retractarse es la forma de hacerlo. En ciertos casos, la retractación es voluntaria, y surge de una examen de conciencia o de un análisis nuevo que revela la inconveniencia de la acción, y en otros casos, la retractación es impuesta como condición para evitar ser castigado, por ejemplo si se ha injuriado a alguien públicamente puede exigirse que se retracte de la misma forma, para que el buen nombre de la persona agraviada sea limpiado. Si se rehúsa a hacerlo será pasible de un proceso penal, siendo castigado si se comprueba la inconsistencia de la ofensa, en general, económicamente. Es muy frecuente que esto ocurra con personas públicos o mediáticos.

Ejemplos de retractación: “Mi novio se retractó de la promesa que me hizo de casarnos este año, alegando que peligra la estabilidad de su empleo”, “Me he retractado ante mi jefe por haberle faltado el respeto, y por suerte me perdonó” o “Espero una retractación de tu parte por haberme humillado”.

Si una persona le realiza a otra una oferta contractual, solo podrá retractarse sin consecuencias legales, hasta que la oferta llegue a conocimiento del destinatario. La aceptación también puede retractarse si se lo hace antes que el oferente se entere de la aceptación o al mismo tiempo.

En las ventas a distancia, por ejemplo, las que se hacen por Internet, existe un plazo de retractación que es de 14 días.

El padre de la iglesia católica, San Agustín, escribió una obra autobiográfica reflexiva sobre sus libros, que tituló “Retractaciones”.