Concepto de sicario

La palabra sicario, proviene en su etimología del latín “sica” que era un pequeño puñal, de punta curvada y filosa, que acostumbraba esconderse entre las ropas para disimularlo y hacer que el ataque resulte sorpresivo. A su vez “sica”, se originó en el verbo “sicare” con el significado de “cortar”. En el año 81 antes de la era cristiana se dictó una ley Cornelia en la República romana, para castigar estos crímenes cometidos por sicarios o apuñaladores, y también a quienes provocaban envenenamientos.

Concepto de sicario

Desde el año 66 las rebeliones en Judea contra el poder romano fueron frecuentes. Además de estos grupos insurrectos había personas individuales, agrupados en una secta llamada de los “Celotas” (celosos de su culto) que usaban esta modalidad de esconder una sica para apuñalar a los romanos invasores, y por eso se los llamaba sicarios, los que a veces abarcaban poblaciones íntegras.

El término fue extendiendo y modificando su uso y significado, para nombrar actualmente a los asesinos que matan por precio, y también para aquellos que cometen delitos para otros, sus jefes, por lo que reciben gratificaciones en dinero o especie.

Cuando actúa un sicario, como ejecutor, hay además un ideólogo del crimen que quiere permanecer oculto y ajeno a la materialidad del hecho, ya sea por su inexperiencia, para no ser descubierto, por ser muy cercano a la víctima y sospechoso principal, etcétera. Ejemplo: “Es indudable que fue el marido el que preparó una coartada yéndose del país, y contratando a un sicario para que asesina a su esposa que había contratado un seguro de vida cuantioso a su favor”.

El artículo 80 inciso 3 del Código Penal argentino, considera al sicario como un homicida agravado, cuando condena a prisión o reclusión perpetua al que quita la vida a otro por un precio o una promesa de remuneración. El artículo 139 inciso 2 del Código Pernal español castiga al sicario con una pena de prisión de entre 15 y 20 años.