Concepto de soldado

La palabra soldado procede del latín “solidatus” y este término de “solidus”, una moneda de la Antigua Roma, hecha de oro, con la que los “milites” o militares romanes exigían en el siglo IV, que se le abonaran sus sueldos, pues la moneda de plata había perdido valor.

En sentido amplio, un soldado es todo aquel que integra un cuerpo militar, pero en sentido estricto son los que sirven al ejército con el menor grado de jerarquía, conocidos también como soldados rasos. Algunos soldados han elegido desempeñarse como tales en defensa de su Estado y cobran por su desempeño pues han abrazado la carrera militar como su vocación; en cambio otros, en los países donde hay servicio militar obligatorio, serán soldados durante cierto tiempo establecido por las leyes como carga pública; o serán convocados cuando el país esté en guerra. Los soldados existieron siempre en casi todas las civilizaciones del mundo para defender la soberanía de cada país.
Los soldados reciben entrenamiento militar, la vestimenta y las armas adecuadas para su desempeño, que puede ser en combate o en tareas administrativas o de logística.

Un ejemplo histórico de soldados disciplinados y bien entrenados fueron los del pueblo espartano, que se preparaban desde niños para proteger a su polis, y acrecentar sus dominios.

En el Cine, el film bélico estadounidense “Rescatando al soldado Ryan” de 1998, trata sobre la Segunda Guerra Mundial y específicamente de la invasión a Normandía, donde un soldado es el único sobreviviente de los cuatro hermanos de la familia Ryan, y se encuentra desaparecido. Otra película sobre el tema es la ítalo-estadounidense, estrenada en 2017 bajo el título “Soldado” o “Sicario 2”. Trata de la guerra contra el narcotráfico en la zona fronteriza entre México y Estados Unidos.

También se denomina soldado a aquel que lucha por una causa de modo incondicional: “Es un soldado en la lucha por la democracia” o “Me convertiré en soldado para abogar sobre los derechos de la infancia en riesgo”.

Pero también soldado, puede referirse a la acción y efecto del verbo “soldar” que se originó en el latín “solidari” en el sentido de volver sólida o endurecer una cosa, en general metales o termoplásticos, que quedan soldados tras un proceso de fijación. Ejemplos: “He soldado la pata de tu silla de hierro y ahora ya puedes sentarte en ella con seguridad” o “El herrero soldó las rejas de mi ventana para poder dejarlas abiertas sin temor a que ingresen extraños a mi casa”.