Concepto de acacia

El origen de la palabra acacia es griego, procede de ακακία o “akakia” en el sentido de “aguijón”, ya que muchas de sus especies, sobre todo las africanas, poseen espinas, y fue acuñado el término, en el siglo I a. C. por el farmacólogo y botánico Pedanius Dioscorides Anazarbeo. Del griego pasó al latín como acacĭa, para llegar luego al español.

En Botánica, las acacias, o científicamente “Acacia sensu lato” son árboles y arbustos de madera dura, que se usan en construcción, y para hacer leña. Son abundantes, especialmente en Australia y África, aunque las hay en todo el planeta, especialmente en zonas calurosas y áridas, integradas por aproximadamente .1300 especies, que pertenecen a la familia de las Fabaceae.

Concepto de acacia

Las hojas de la acacia se componen de hojuelas, y junto a las vainas se usan para forraje. Sus flores amarillas, se disponen en racimos colgantes de aroma intenso, cuya esencia se utiliza en perfumería. Las abejas producen de sus flores, la miel de acacia, muy suave y que posee propiedades laxantes y reconstituyentes, pudiendo ser usada por los diabéticos. Su fruto es leguminoso. De algunas especies, cuya altura varía entre los 15 y los 25 metros, se obtiene la goma arábiga, que se usa entre otras aplicaciones, en medicina, y para fabricar tinturas y golosinas. Es un árbol al cuál históricamente se le atribuyeron propiedades sanadoras, y se creyó que mantenía alejada a la mala suerte. Las acacias contribuyen a proveer a los suelos de nitratos y por ende, los fertilizan. La acacia aparece nombrada en varios pasajes de la Biblia.

Una película coreana del año 2003 se tituló “Acacia”, y se inscribió en el género de terror, donde el árbol posee poderes paranormales, y crea un estrecho vínculo con un niño de comportamiento extraño, pues ese árbol que crece en el jardín de sus padres adoptantes, contiene el espíritu de su madre biológica muerta, y de él parten sucesos tenebrosos.

Bajo la dirección de Pablo Giorgelli, se estrenó en Argentina en 2011, la película “Las Acacias”, donde se relata una historia simple de encuentros humanos, entre un camionero solitario que transporta troncos de acacia, y una madre soltera, que coinciden en un viaje de Asunción de Paraguay a Buenos Aires (Argentina).