Concepto de arca

El sustantivo arca procede de idéntico término latino, que sirve para nombrar una caja con características de cofre, en general hecha de madera, cuya tapa se une al cuerpo principal con bisagras para poder cerrarse herméticamente, y dotada de candado, pues suelen guardarse allí objetos valiosos. Sus tamaños varían de acuerdo al contenido que pretendan resguardar. Antiguamente, las arcas se usaban como cajones mortuorios, que hoy se conocen como féretros o ataúdes.

En este sentido, podemos mencionar, como un arca religiosamente célebre, para la tradición judeo-cristiana, al Arca de la Alianza construida por orden y según las indicaciones de Yaveh, como pacto entre los Dios y los Israelitas y representativa de la presencia de Dios. Estaba ubicada dentro del Tabernáculo (santuario móvil de los israelitas) y luego se instaló definitivamente el Templo de Salomón.

Era un cofre de madera de acacia, cuyo largo era de 11 centímetros, y su ancho y largo de 67 centímetros, que contenía las Tablas de la Ley, con los Diez Mandamientos recibidos por Moisés en el Monte Sinaí de parte de Dios.

El Arca estaba por dentro y por fuera revestida de oro puro. También tenía una cubierta de oro macizo de las mismas dimensiones del cofre. A cada extremo de la cubierta se colocaron dos querubines protectores, también de oro.

Otra arca famosa, pero en este caso usado el término como sinónimo de embarcación, desprovista de proa, de popa, timón, velas y remos, fue el Arca de Noé, que, según el relato bíblico contenido en el Génesis, fue construida por el patriarca Noé, y ordenada por Yaveh, con el propósito de destruir la generación de hombres malvados que por ese tiempo poblaba la Tierra, y que solo se salvara Noé, hombre que era recto según la mirada de Dios, y su familia.

Además, en el arca también se albergarían siete parejas de animales puros y una pareja de impuros, siendo puros los rumiantes, de pezuñas hendidas, que son los aptos para el consumo. También se debía almacenar la comida que se necesitaba para el tiempo en que estarían allí encerrados, que es el que duraría el diluvio universal que sobrevendría, de cuarenta días y otras tantas noches, más el tiempo que se necesitó para que las aguas retrocedieran, lo que totalizó 150 días. La idea era que los embarcados crearan una nueva generación, repoblando el planeta de modo más justo.