Concepto de Tabernáculo

Tabernáculo, es un término que procede del latín “tabernaculus”, que eran las tiendas de campañas, que emplazaban los ejércitos; pero también las que montaban los augures, sacerdotes que consultaban a los dioses a efectos de hacer sus predicciones, en la Roma politeísta.

En la religión judía, el Tabernáculo, fue un santuario móvil, que se construyó, durante la estancia de los judíos en el desierto, luego de que escaparan de la esclavitud, en Egipto. Se hizo de acuerdo a las indicaciones que el propio Yahveh, le dio a Moisés en el monte Sinaí,las que están contenidas en el Libro de Éxodo, y era un lugar de oración y sacrificios, simbolizando que allí estaba Dios presente, junto al pueblo que Él había elegido. Permitía ser desmontado y trasladado, mientras se desplazaban rumbo a la Tierra Prometida.

El Tabernáculo debía tener 30 codos de largo, por 10 codos de ancho y una altura de unos cuatro metros.

Había en el Tabernáculo dos espacios bien diferenciados, el Lugar Santo y el Santísimo, separados por un pesado velo que pendía de cuatro columnas de madera. El lugar Santísimo, todo recubierto de oro, contenía el Arca de la Alianza, y allí estaban, en una urna de oro, las Tablas de la Ley, el maná y la vara de Aarón. A esta parte solo podía acceder el Sumo Sacerdote, una vez cada año, y portando incienso. En el Lugar Santo estaba la “Menorá” candelabro, prendido siempre, usándose aceite puro, extraído de olivas machacadas. El candelabro contaba con siete brazos, y estaba fabricado en oro puro. También allí se guardaban, el altar para quemar los inciensos y la mesa de los panes de la proposición, hecha de madera de acacia bañada en oro. Sobre ella se colocaban los panes, en dos hileras, de media docena, cada una, y sobre ellos, incienso puro.

El Tabernáculo estaba rodeado por el aritrio o atrio, de 25 metros de largo por 22, 5 de ancho, señalizado por cortinas de lino ricamente adornadas, abierto a toda la población, para que pudieran presentar sus ofrendas, y que tenía un altar de bronce, para quemar la carne de los animales sacrificados, y se situaba frente a la entrada del tabernáculo. También había una fuente para que los sacerdotes se lavaron sus manos y pies, antes de entrar al Tabernáculo.

El atrio estaba separado del Lugar Santo por una cortina azul, púrpura y escarlata, que pendía de cinco columnas de madera que estaban revestidas en oro.

En el catolicismo, el Tabernáculo, es el sagrario, sitio donde se guarda el pan, que se consagra durante la Eucaristía.