Concepto de aflicción

La palabra aflicción proviene etimológicamente del latín “afflictionis” y resulta tanto de la acción como del efecto del verbo afligir, procedente del latín “affligere” palabra compuesta integrada por “af” que resultó de una permutación de “ad” que se traduce como próximo o cercano, y por “fligere” con el significado de “sacudir”.

La aflicción importa una “sacudida” o “golpe” (en sentido metafórico) cercano, de causas múltiples (pérdidas familiares o laborales, enfermedades propias o de allegados, quiebres afectivos, etcétera) manifestado por un estado anímico de congoja y abatimiento, a veces acompañado de ira, que produce sufrimiento, causado por dolencias físicas o espirituales, que pueden conducir a una depresión temporal o definitiva. Por ejemplo: “me embarga la aflicción ante la muerte repentina de mi madre” o “estoy muy afligido por no haber podido ingresar en la Facultad, me siento un fracasado y solo siento deseos de llorar”.

Concepto de aflicción

El sujeto afligido puede dejar de alimentarse, asearse, dormir, descuidar su salud y sus afectos, siendo cada persona, particular en el modo de vivenciar y superar la aflicción; que coincide en general con un período de duelo en el caso de una pérdida. El apoyo de amigos, familiares, grupos de apoyo y especialistas, psicólogos y psiquiatras pueden colaborar en la recuperación del afligido. Pueden sufrir aflicción también los animales y las plantas. Ejemplos: “los gatos están afligidos ante la ausencia de su dueño”.

En la religión judeo cristiana los afligidos son consolados por Dios que al ser omnipresente lo percibe todo y brinda consuelo a los afligidos, incluso a los pecadores, que cargan con su aflicción debido a sus malas acciones, y a quienes intenta salvar.