Concepto de ánimo

La palabra ánimo se derivó del griego ἄνεμος (anemos) que puede traducirse como viento o soplo. De allí pasó al latín como “animus” para hacer referencia a una voluntad que nos hace accionar de determinada manera, una energía puesta hacia una causa, una determinada intención. Así por ejemplo la expresión “animus lucrandi” aludía a que la persona tenía intenciones de obtener un beneficio, el “animus injuriandi” era el de ofender, “el animus domini” era el de sentirse dueño de un objeto, el “animus iocandi” era el bromear, etcétera.

Concepto de ánimo

El ánimo entonces son las ganas, las fuerzas que les ponemos a nuestras acciones. Cuando estamos tristes o angustiados estamos sin ánimo, o con mal ánimo, o sea que si hacemos algo es con escasa y mala predisposición. Esto configura lo que se conoce como estado anímico o estado de ánimo, que se caracteriza por poseer cierta permanencia temporal, lo que le confiere estabilidad. El estado de ánimo normal, ni excitado ni depresivo, recibe el nombre de eutímico, que es el que nos impulsa a obrar racional y serenamente. Estar de buen ánimo es sentirse alegre, optimista, con desos de llevar a cabo planes y proyectos.

Cuando alguien está sin ánimo por algún evento adverso, podemos alentarlo a recobrarlo, brindándole nuestro cariño, nuestro acompañamiento o la ayuda que necesita para recomponer su vida. Ejemplo: “Salí mal en un examen pero mis amigos me dieron ánimo, prometiéndome que me ayudarán a prepararlo para la próxima fecha” o “Su esposo la abandonó pero las amigas la invitaron a hacer un viaje para darle ánimo”.

En Derecho, el ánimo se necesita para configurar ciertas instituciones, hechos o actos jurídicos. Por ejemplo, para que exista dolo debe haber intención de engañar o dañar; para que un acto se repute comercial debe existir ánimo de obtener ganancias. En el Derecho Civil el ánimo o intención de cometer el hecho antijurídico los divide en delitos (con ánimo, intención o dolo) y cuasidelitos (sin ánimo o intención). En el Derecho Penal son delitos, dolosos o culposos respectivamente.