Concepto de corazón

La palabra corazón proviene del griego “kardia” aludiendo al corazón y al estómago, de allí se formó el vocablo latino “cordis”, y fue considerado erróneamente en la antigüedad como el centro afectivo del cuerpo humano, y como origen de los nervios que de allí partían hacia el centro del cuerpo. Para Aristóteles el corazón era el órgano considerado como el motor de los sentimientos, las pasiones y las ideas. Si bien esto fue descartado continúa considerándose al corazón como el símbolo del amor.

Anatómicamente, el corazón es un músculo hueco, que bombea sangre al organismo, al contraerse, otorgando a las células oxígeno y nutrientes a través de las aurículas y ventrículos.

Está ubicado en la zona toráxica, y consta de una pared muscular llamada septo que divide al corazón a los largo en dos porciones: la derecha y la izquierda. Cada una de esas partes posee una válvula que a su vez la divide en dos, una cámara superior denominada aurícula y una inferior que recibe el nombre de ventrículo.

De los pulmones parte sangre oxigenada, que ingresa a la aurícula izquierda a través de las venas pulmonares, luego a través del ventrículo izquierdo, la arteria aorta la lleva al resto del cuerpo.

La vena cava transporta la sangre ya sin oxígeno, luego de su recorrida por el organismo, otra vez al corazón, e ingresa a la aurícula derecha, luego pasa al ventrículo derecho para dirigirse por la arteria pulmonar nuevamente a los pulmones, para recargarse de oxígeno. Lo que impide que la sangre retroceda, son las válvulas, especie de compuertas, que son las que al cerrarse dan origen a los sonidos de los latidos cardíacos que escuchamos.

El músculo cardíaco se contrae en reposo entre 60 y 80 veces por minuto, mientras que el stress o el ejercicio pueden elevar las contracciones hasta a 200 por minuto.