Concepto de fingir

Procedente del latín “fingere” con el significado de “amasar” o “modelar” se usó luego este verbo para hacer referencia a la acción de aparentar algo o simularlo, o sea intentar que aparezca como veraz lo que no es cierto, de allí también que la palabra ficción tenga la misma etimología.

En ciertos casos fingir lo que no se es, o lo que realmente no ocurre, constituye una profesión, que es la de los actores o actrices, que se ponen en la piel de sus personajes y simulan vivenciar sus experiencias y tener su personalidad, sin engañar al público que si bien se ríe o emociona con los personajes, no resulta engañado. Ejemplos: “Para ser un buen actor debes saber fingir las emociones a la perfección” o “La actriz no pudo fingir el desmayo y todos advirtieron que su actuación fue pésima”.

Concepto de fingir

En otros casos, las personas que fingen lo hacen para hacer caer en el error, evitar una responsabilidad o lucrar con ello, por ejemplo: “El vendedor fingió que me daba la prenda que elegí pero luego me dio otra que estaba fallada”, “Juan fingió estar enfermo para no ir a la escuela”, “Fingió darme un billete verdadero pero era falso” o “El hombre fingió su propia muerte para cobrar el seguro de vida”.

A veces se puede fingir con motivos humanitarios, aunque siempre es preferible no mentir: “Le fingí a mi esposo que estaba bien para evitarle saber que el médico me anunció que mi enfermedad es grave”, “Le fingí mi amor para evitar destrozarle el corazón” o “Fingí no saber que María salió mal en sus exámenes para que no recordara ese evento desdichado”.

Esto no solo es propio de los seres humanos sino que ciertos animales también saben fingir para conseguir sus propósitos. Una conducta típica es la de fingir que están muertos para poder sobrevivir o sorprender a sus presas. Entre estos animales podemos mencionar a las serpientes, los patos o los teros. Un truco que solemos enseñar a nuestros perros es el “hacerse el muerto” y lo aprenden con bastante facilidad.