Concepto de lodo

La palabra lodo proviene en su etimología del latín “lutum” y es sinónimo de barro, palabra que tiene un origen que precede a Roma, posiblemente originado en el lenguaje celta. Son otros sinónimos de lodo además de barro; fango, limo o cieno, indicando todos ellos la pasta semilíquida densa y resbalosa, que tiene la propiedad de adherirse al cuerpo o a las ropas o a cualquier otra cosa, que se forma al mezclarse la tierra con el agua, en general cerca de fuente de agua o como producto de las lluvias, por ejemplo: “tanta precipitación provocó un río de lodo que entró en las casas y ensució todo”.

Los yacimientos de petróleo pueden ser causa, por los gases que emanan, de la formación de volcanes de lodo, donde la arcilla húmeda es expulsada al exterior. Su cono no tiene gran altura, aunque pueden elevarse considerablemente, si la arcilla no está lo suficientemente húmeda, y son muy abundantes en la región cercana al mar Caspio, aunque todos los países petroleros los poseen.

Como ya dijimos, el lodo se impregna y mancha lo que lo rodea, lo ensucia, y por ello cuando alguien le atribuye a otra persona defectos o acciones pecaminosas, delictivas o viciosas, se dice que lo está enlodando.

El lodo, luego del transcurso de grandes períodos de tiempo, forma rocas sedimentarias que se denominan lutitas.

El lodo ha servido al hombre para construir viviendas rudimentarias y es usado también para tratamientos faciales en forma de mascarillas, porque es cicatrizante, antiinflamatorio e hidratante. En forma de cataplasmas, alivia trastornos digestivos y reumáticos.