Concepto de vena

La palabra vena proviene en su etimología de igual vocablo latino, que en su origen servía para designar cualquier vehículo conductor; entre otros, a los conductos de agua, y a la inspiración literaria (vena poética). Con respecto a la conducción de la sangre, incluía tanto a lo que hoy llamamos venas (conductos que llevan la sangre de nuevo al corazón) como a las arterias (que transportan la sangre oxigenada partiendo del corazón, con la salvedad de las arterias pulmonares). Existen dos venas por cada una de las arterias, y siguen a éstas en su recorrido, tomando el nombre de ellas, salvo las superficiales que no están ligadas a ninguna arteria.

Podemos definir a las venas, en Anatomía, como conductos (largos tubos) llamados vasos sanguíneos, que tienen por función recoger la sangre de los distintos órganos para llevarla hacia el corazón, siendo partes integrante del sistema circulatorio. En general, la sangre que llevan es venosa, aunque algunas llevan sangre arterial, como sucede con las venas pulmonares y las umbilicales. Las venas cavas que llevan la sangre sin oxígeno, son de circulación mayor, comprendiendo el seno coronario, la vena cava superior y la inferior; mientras las pulmonares, de circulación menor, son las que llevan la sangre oxigenada desde los pulmones con destino a la aurícula izquierda. Las venas se relacionan formando un sistema, llamado venoso.

Las paredes de las venas son más frágiles que las de las arterias. Están integradas por dos capas, una interna (endotelial) y otra exterior, integrada por fibras musculares, elásticas y conjuntivas. Dentro de las venas que transportan la sangre de abajo a arriba, podemos observar válvulas, que impide que la sangre descienda.