Concepto de aneurisma

La palabra aneurisma procede del griego “anéyrysma”. Se integra por “ana” en el sentido en este caso, de algo que asciende hasta totalizarse, y “eurynein”, entendido como “extenderse”. Significa dilatación, y el vocablo se usa en el lenguaje médico. A partir del siglo III lo tomó el latín como “aneurisma”.

Los aneurismas ocurren en los vasos sanguíneos, cuyas paredes debilitadas, se dilatan en algún tramo, y adoptan la forma de un globo lleno de sangre. La gravedad radica en que, al agrandarse, pueden romperse y provocar hemorragias con graves consecuencias que pueden llegar a ser letales.

Si bien pueden suceder en cualquier arteria, los más comunes son los aneurismas aórticos, que afectan a la arteria aorta, encargada de transportar la sangre del ventrículo cardiaco izquierdo hacia el cerebro, pudiendo ser aórticos torácicos (afectan el tramo que pasa por el pecho) o abdominales (si es la parte que pasa por el abdomen); y los cerebrales o intracraneales, que afectan a este órgano en sus venas y arterias, en especial a la arteria cerebral anterior, que integra el círculo de Willis, y que ocasiona síntomas cuando una parte del cerebro resulta comprimida por el aneurisma. Los aneurismas cerebrales más comunes son los sacciformes, que pueden medir desde escasos milímetros hasta 2 centímetros. Si el aneurisma no está roto, el paciente puede referir dolor de cabeza, ver doble, sentir problemas para mantener el equilibrio, fatiga y dificultad para expresarse verbalmente. Si está roto pueden agregarse la pérdida de la visión, cuello dolorido o rígido, sensibilidad a la luz, náuseas, vómitos, convulsiones y pérdida de conocimiento.

Las causas pueden ser genéticas o adquiridas. En este último caso los obesos, fumadores, hipertensos, diabéticos, alcohólicos y adultos mayores, cuentan con mayores factores de riesgo. La arteriosclerosis, que endurece las arterias, las infecciones y los golpes, pueden provocar aneurismas.

El aneurisma falso o pseudoaneurisma, es una pérdida de sangre que gotea afuera de la arteria o vena, pero susceptible de coagularse.

La detección precoz es importante, para detener al aneurisma antes que se rompa. Se tratan con medicamentos o quirúrgicamente.