Concepto de apertura económica

Abrir los mercados significa permitir la entrada de productos desde el exterior a competir con la producción nacional, generando para quienes están de acuerdo con la apertura económica una sana competencia que obliga a adecuar la calidad y precios del mercado interno a la de los productos extranjeros, beneficiando a los consumidores; y para sus detractores, implica la ruina de la industria nacional, que ni siquiera se ve respaldada por créditos para adecuarse a las nuevas necesidades generadas por la alta competitividad.

En la apertura económica, se quitan las trabas internas y externas a la entrada y salida de productos, no hay control de precios, y el Estado interviene poco para resguardar la producción interna, todo lo contrario de lo que ocurre en una economía proteccionista, donde se procura fortalecer a la industria local, impidiendo directamente la entrada de productos extranjeros o gravándolos con impuestos altos, que encarecen su valor de comercialización.

La apertura económica acompaña al proceso de globalización y es típica de la concepción neoliberal de la economía. Puede darse la apertura hacia todos los mercados, o selectivamente, cuando se forman entre ciertos países acuerdos comerciales, que pueden ser bilaterales o multilaterales, como ocurre por ejemplo, con el MERCOSUR.

En Argentina, al igual que en casi toda Latinoamérica, y acorde a la tendencia impuesta por estados Unidos, fue utilizada esta política económica, durante el gobierno de los militares entre 1976 y 1983, y vuelta a practicar durante el gobierno de Carlos Saúl Menem, que presidió democráticamente el país entre 1989 y 1999. El resultado de esta política económica no fue satisfactorio. Actualmente, la presidenta Cristina Fernández ha impuesto una restricción importante a las importaciones, que divide las opiniones de políticos, economistas y de la sociedad en su conjunto.