Concepto de burguesía

La palabra burguesía proviene de “burgos” que significa ciudades, y nace junto con ellas, y su desarrollo en el siglo XI; para designar a los pobladores de los centros urbanos.

Hasta entonces, el mundo económico se desenvolvía en el ámbito rural, pero con el surgimiento de las ciudades comenzaron a tomar auge otras actividades, como la artesanía y el comercio.

A partir del descubrimiento de América, el comercio se intensificó entre Europa y sus colonias americanas, lo que posibilitó el enriquecimiento de la clase burguesa, dedicada al comercio.

A mediados del siglo XVIII con el desarrollo de la Revolución Industrial, y el nacimiento de la tecnología surgieron las fábricas, cuyos dueños fueron los ricos comerciantes, únicos que contaban con los recursos necesarios para comprar las instalaciones, las materias primas y pagar el sueldo a los obreros.

Con la aparición de las fábricas, los artesanos perdieron su lugar como trabajadores agremiados y protegidos, ya que no podían competir con los precios de productos fabricados en serie, a pesar de tener baja calidad. Estos artesanos sin trabajo, pasaron a engrosar la masa de asalariados pobres que trabajaban miserablemente en los establecimientos fabriles, explotados por los poderosos y ricos dueños.

Así la burguesía pasó a convertirse en una nueva clase social, pero no reconocida como tal, ya que por ejemplo en Francia, existían tres estamentos, prácticamente inamovibles (era muy difícil pasar de un estamento a otro): el de los nobles; el del clero (ambos privilegiados, cuyo mayor beneficio era el de no pagar impuestos) y el estado llano, tercer estado o pueblo en general, donde la burguesía adinerada se mezclaba con los obreros, profesionales independientes e indigentes. Esta última clase, y sobre todo la rica burguesía era la que pagaba las cargas tributarias, por lo que sostenía todos los gastos del Estado.

Los burgueses concientes de su fuerza económica reclamaron tener participación política, ya que el sistema político en ese entonces, era el absolutismo monárquico, donde el rey tenía todos los poderes, y el pueblo era solamente súbdito, limitado a obedecer las órdenes del monarca.

Fue justamente la burguesía, en su lucha contra el rey y la nobleza la que encabezó ayudada por sus explotados obreros (aunque hubo enfrentamientos entre ellos) la Revolución Francesa, luchando por la igualdad, sobre todo para que todas las clases pagaran impuestos, y la participación burguesa en el poder. Obtenido el triunfo, pronto olvidaron a los pobres que habían utilizado en los enfrentamientos armados, y éstos pasaron a ser sometidos, ya no por el rey, sino por la burguesía rica, que dotada de tal fuerza de capital, inauguró un nuevo orden político económico y social, aún vigente, llamado capitalismo.