Concepto de control administrativo

Administrar significa ejercer la dirección de un proyecto, que se encamina hacia un objetivo; por lo tanto, consiste en planearlo y organizarlo en pasos simultáneos y /o sucesivos, que son necesarios supervisar, para que se desarrollen en el rumbo adecuado hacia el fin. Esa supervisión, es lo que llamamos control administrativo.

Se trata de la fiscalización de la gestión, ya se trate de una empresa o de otra institución cualquiera, formal o no. Esta función es ejercida en general, por jefes, directivos o gerentes. A nivel estatal, el control administrativo le concierne a quien es titular del Poder Ejecutivo. Cuando se observa durante el control que existen errores, se deberán implementar los medios para corregirlos. Si falla el control, no habrá modo de enmendar las fallas que se hallan producido en cualquier etapa del proceso administrativo.

Para realizar el control de modo adecuado, las pautas que deben seguirse en el proceso deben estar clarificadas, para comparar si lo actuado se ajusta a lo querido, y, en su caso enmendar las falencias. Se pueden controlar las acciones realizadas, y a quienes las efectuaron; antes del proceso, para ver si se ajustan a las condiciones y posibilidades de la empresa; durante el mismo, para ver si el rumbo es el adecuado; y una vez finalizado, sirviendo como retroalimentación.

Puede ejercerse control sobre la calidad, sobre el rendimiento y eficiencia del personal, sobre el funcionamiento de las maquinarias, sobre los costos, sobre los riesgos, etcétera.

Además, a través del control del proceso, se puede, incluso, cambiar el rumbo del proyecto, si resulta inviable.