Concepto de hábitos de higiene

El aseo es una virtud, y se adquiere practicándolo en forma cotidiana. Podemos definirlo como la repetición de acciones de limpieza en la persona, atuendos y entorno (casa, animales domésticos con los que se convive, muebles, etcétera) respetando los recursos, o sea sin derrochar agua, ni usando productos que puedan dañar el medio ambiente, con el fin de preservar la salud.

Lavarse las manos con agua y jabón antes de comer, luego de viajar o de salir de compras, o de tocar dinero; bañarse en forma diaria, lavarse los dientes luego de ingerir alimentos, son hábitos de higiene personal, que se adquieren desde la más temprana infancia, en el núcleo familiar y se refuerzan o reeducan en la escuela.

Mantener limpios los utensilios de uso personal y los que se usan en la cocina, las toallas, la ropa de cama, los animales que conviven con nosotros, los sanitarios, complementan este saludable hábito, que no consiste en usar agua en exceso, sino solo la necesaria.

En lugares públicos, y como responsabilidad del Estado, o de sus dueños si son empresas privadas, el cuidado de la higiene es un servicio esencial (por ejemplo en cines, escuelas, hospitales, consultorios) pues puede poner en peligro la salud de la población por ser fuentes importantes de contagio, especialmente en el sector de baños. Proveer de agua potable es un servicio esencial que el Estado debe cumplir.

También se habla de higiene mental, cuando el individuo se libera de pensamientos negativos, y puede mantener un equilibrio psicológico frente al stress que pueden provocar las situaciones cotidianas.