Concepto de individualismo

El hombre es, ante todo un ser individual y un ser social, y su valor debe ser reconocido en ambos sentidos. En la antigüedad el hombre solo valía en muchos pueblos, por ejemplo en Esparta, para cumplir los fines del Estado, y no como individuo. En la Edad Media, con el predominio de la religión, pasó a ser una criatura que debía vivir de acuerdo a los mandatos bíblicos, sin pensar tanto en su propia individualidad, como en lo que Dios quería de él. En el siglo XV, el hombre comenzó a ser protagonista de su propia vida, con el desarrollo del pensamiento humanista, que llevó a grandes progresos científicos, políticos y tecnológicos, desembocando en la Revolución Industrial, máxima expresión del capitalismo; y en la Revolución Francesa, icono del pensamiento liberal. A partir de entonces comenzó a estudiarse las diferencias entre el modo de vivir del hombre, antes y después del advenimiento del capitalismo, surgiendo dos tendencias:

Por individualismo se entiende para la concepción francesa, la forma de pensar y de comportarse que tiende a la satisfacción de las necesidades individuales, sin pensar si afectan o no al prójimo. Es una actitud egoísta frente a la vida donde se privilegia el yo, prescindiendo de la solidaridad social. Esta es una mirada negativa del individualismo. Por otro lado la corriente alemana refiere al término un significado positivo, al designar el reconocimiento de cada uno como sujeto de derechos, además de cómo ser social, donde cada uno piensa y actúa en forma libre y responsable, y no como la sociedad le impone.

Émile Durkheim, sociólogo francés nacido en 1858, diferenció a las pequeñas sociedades preindustriales con fuertes vínculos de solidaridad mecánica, con una moral y religión compartida y un sentimiento común; de las industriales, donde existe una solidaridad orgánica, y los individuos se necesitan unos a otros para lograr la producción, en un mundo donde la división del trabajo es característico. Los hombres en estas sociedades recurren al otro por necesidad y no por fuerte su vínculo personal con ellos, por lo tanto a medida que aumentan las libertades individuales, la persona se siente cada vez más sola.