Concepto de lascivo

El adjetivo lascivo se originó en el latín “lascīvus” relacionado con la lascivia, con el significado de bromista, juguetón, para finalmente aplicarse como se lo hace actualmente, especialmente a los libertinos y desenfrenados en el terreno sexual.

Un ser lascivo es aquel que experimenta una inclinación excesiva o desmedida (lujuriosa) a los placeres procedentes del sexo. El lascivo no ejerce control sobre su líbido, porque no quiere o porque no puede, y el sexo tiende a transformarse en una obsesión, que prima sobre el resto de sus actividades cotidianas, ya que su concentración está centrada en la satisfacción de sus apetitos sexuales insaciables. Cuando observa a otra persona, su pensamiento se dirige inexorable a lo relativo al sexo, por ejemplo: “No puedo contener mi rechazo hacia tu primo, su mirada lasciva me origina miedo y repugnancia”.

Concepto de lascivo

La mayoría de las religiones condenan la lascivia como pecado, pues la esencia humana es su espíritu y su fin último es servir al Creador y no dedicarse a satisfacer placeres mundanos, y mucho menos lo relacionado al sexo, que tiene la función principal de procrear y continuar la especie dentro del vínculo matrimonial, puro y sagrado. La lascivia según por ejemplo, el cristianismo, aleja a los hombres y mujeres de Cristo y del fin último que es servir al plan de Dios.

La falta de control sobre la lascivia, muchas veces excede a la voluntad del sujeto ya que puede provenir de alguna patología, como lo que caracteriza al trastorno bipolar en su fase maníaca. En otros casos, su causa es la represión sexual excesiva que les fue impuesta durante la niñez y adolescencia.