Concepto de moral

Del latín “mores”, significa costumbre. Por lo tanto intrínsicamente no son ni buenas ni malas, pues hay costumbres de ambas clases. La costumbre puede definirse como conductas reiteradas, que forja en los integrantes de la comunidad que las sigue, una conciencia de ser obligatorias. Lo fueron en el Derecho Romano, cuyas “mores maiorum” o costumbres de los antepasados fueron su primera fuente de derecho, sobre todo en la época monárquica.

La moral pasó a constituirse en el conjunto de hábitos considerados positivos por una sociedad determinada, pudiendo variar de una a otra, por lo cual son relativos, y también por el transcurso del tiempo. La moral nos dice a través de juicios qué conductas son aceptables y cuales reprobables, tendiendo a visualizarse en acciones concretas. La diferencia con la ética es que ésta reflexiona sobre las conductas que la moral propone como dignas o indignas, o buenas o malas.

Hay dos concepciones respecto a lo que debe considerarse como acción moral. Una que tiende hacia el bien, que otorga la felicidad a quien la sigue; y la otra, la moral del deber, propia de la filosofía kantiana.

Hegel, filósofo alemán (1770-1831) distinguió la moral subjetiva basada en el deber, tal como fue concebida por Kant, y otra moral objetiva, para él la verdadera, donde el hombre se ajusta a la ley pero no para padecerla, sino para encontrar la verdadera libertad, obligándose a encauzar su egoísmo y su individualismo, para su propio bien y el de los demás.

La moral cristiana es la que se basa en los principios de caridad expuestos por Jesús de Nazareth, y trata de que los creyentes cristianos, tengan una vida virtuosa, llevando a la práctica los consejos y la propia experiencia de vida de Jesús.