Concepto de penitencia

El origen etimológico de la palabra penitencia lo hallamos en el latín “paenitentia”, derivada del verbo “paenitere” con el significado de arrepentirse.

En sentido amplio usamos la palabra penitencia para nombrar a cualquier castigo, por ejemplo: “La madre puso al niño en penitencia por portarse mal y no saldrá por dos días a jugar con sus amigos”, “La maestra castigó a los niños traviesos y no los dejó salir al recreo en penitencia” o “El reo cumplió su penitencia de tres años en prisión, y pronto saldrá en libertad”. La función de la penitencia es lograr que la falta sea sancionada para evitar su reiteración, intentando que quien la cometió se arrepienta aunque esto no siempre sucede.

En sentido estricto la penitencia es usada en el ámbito de la religión, no solo como castigo sino para restablecer el vínculo con Dios.

En el campo religioso se denomina penitencia al perdón de los pecados que en nombre de Cristo, un sacerdote concede al creyente arrepentido, que se propone no caer otra vez en tentaciones o vicios, y también a la obligación que se le impone al pecador para lograr ser perdonado, que puede ser por ejemplo, rezar de modo reiterado.

Se trata de un sacramento conocido también como Confesión o Ascesis, que debe practicarse a partir del Bautismo o desde la última confesión efectuada, y mediante ella el cristiano se reconcilia con Dios, purificándose, habiendo tenido la virtud de reconocer sus errores, sentir tristeza y dolor en el alma, arrepentirse por ello y necesitar confesarlos.

Tradicionalmente los días de Penitencia son los viernes, que es el día en que Jesús ofrendó su vida para la Salvación de los creyentes, y es por ello que la Penitencia se encuentra vinculada a la idea de padecimiento o dolor.

Puede ser también que el arrepentido se imponga a sí mismo una penitencia, como sucede con la autoflagelación.

El Tribunal de la Inquisición de la Edad Media se encargó durante su vigencia de imponer castigos públicos a modo de penitencia, que importaban muchas veces la pena de muerte, aplicable a los condenados por herejía.