Concepto de atrición

La palabra atrición, llegó al español, desde el latín “attritio”, a su vez de “atterere”, que se traduce como “aplastar”, y es usada en el ámbito religioso, para hacer referencia a una contrición imperfecta. Es imperfecta, pues el arrepentimiento completo o contrición perfecta, es aquel donde el fiel que ha pecado, siente dolor por haber ofendido a Dios, y se propone cambiar, poniendo para ello toda se predisposición, para no volver a ofender al Creador, y no por las consecuencias personales, que por ello podrían caberle. En cambio, en la atrición o contrición imperfecta, el pecador se arrepiente por miedo a recibir un castigo eterno y porque se siente avergonzado de haber ofendido al Altísimo. Es una contrición temerosa, y, de algún modo, interesada. Esta distinción entre contrición perfecta o imperfecta (atrición) es obra de los escolásticos del siglo XIII.

En el Concilio de Trento (1545-1563) se definió a la contrición como "el dolor del alma, y el odio al pecado que se ha cometido, con el propósito firme de no volver a pecar en el futuro". El odio al pecado puede tener como causa, el amor a Dios, y, en este caso la contrición se considera perfecta; pero si el odio al pecado, se fundamenta en perder el cielo o ir al infierno o nos atormenta la culpa, entonces hay atrición. Este Concilio no rechaza la atrición, sino por el contrario, no considera que el que siente atrición sea un hipócrita, sino que lo toma como un don divino, y un impulso generado por el Espíritu Santo, que lo dispone a recibir la Gracia en la Penitencia.

En la contrición perfecta, no hay vergüenza o pena por uno mismo, ni temor por el castigo divino, sino una actitud de rechazo al pecado, por ser malo en sí mismo. La atrición, por el contrario, busca, a través de del sacramento de la Penitencia, el perdón de Dios, lo que solo va a lograr si hay un arrepentimiento sincero y un amor a Dios, más allá de los dones que pueda proporcionar. No es considerada mala la atrición, sino un primer momento, para luego llegar al amor pleno hacia Dios.

La contrición perfecta, para el cristianismo, borra los pecados, aún aquellos que no han podido ser objeto de Confesión, aunque ésta debe ser realizada lo antes posible.

En Geología, sucede la atrición, cuando se produce la erosión de los granos de arena, al chocarse entre sí, por la acción del viento.

En Odontología, se llama atrición, al desgaste progresivo, con pérdida de la estructura dentaria, en especial del esmalte, pudiendo llegar a la dentina, producido en los dientes como consecuencia del frotamiento al masticar, y, especialmente asociado al bruxismo, hábito de apretar los dientes, en general, al dormir, de modo inconsciente. Puede producir una hipercementosis, con acumulación de cemento en la raíz dental. Se aconseja, en estos casos, el uso de férulas o protectores bucales.