Concepto de áureo

La palabra áureo, es un adjetivo, que se originó a partir del término latino “aureus”, que se traduce como lo que tiene la cualidad de ser de oro (metal precioso y de tono dorado) o parecido al oro, por su color amarillo y su brillo característico, empleándose muchas veces como recurso literario. Por ejemplo: “Este anillo es áureo y elegante”, “Su áurea cabellera, enmarcaba su hermoso rostro angelical” o “El áureo Sol, ha emergido majestuoso en el horizonte esta mañana” o “Sus áureos destellos, le conferían a la escultura una singular belleza”.

Por extensión, se aplica a todo aquello que es importante o ha llegado a su apogeo, al ser el oro, un material muy apreciado por la humanidad, desde las primeras civilizaciones, por ejemplo: “La época áurea del capitalismo, aconteció entre los años 1945 y 1973”.

Las reglas de oro, son aquellos principios morales fundamentales y universales, que se basan en el Derecho Natural, la religión o el sentido común, y que deben estar presentes en todas las culturas, como, por ejemplo, en religión, la frase de Jesús “Ama a tu prójimo igual que te amas a ti”. En el ámbito laico, son reglas de oro, por ejemplo, en cualquier contrato, actuar bajo la buena fe; o la igualdad y la equidad ante los tribunales de justicia.

En Astronomía, el número áureo, cuyo descubrimiento se remonta al siglo V a. C, por obra de Metón de Atenas, es un período que se reitera cada 19 años, donde se pueden hacer coincidir, los ciclos solares y lunares. Cada año, del 1 al 19 coincide con su número áureo correspondiente.

En Matemática, se denomina número áureo al número algebraico irracional, que se representa, generalmente, por la letra griega φ (phi) o Φ (Phi) como homenaje al escultor griego Fidias. Fue descubierto como construcción geométrica, como proporción existente en una recta, entre dos segmentos, lo que puede hallarse, no solo en figuras geométricas, sino también en la naturaleza, por ejemplo, en el caparazón de un caracol.

Como moneda, el áureo, se usó en la antigua Roma, entre los siglos I a. C, y el siglo IV, siendo Julio César quien las acuñó por primera vez, y era equivalente a 25 denarios de plata o 100 sextercios, siendo su peso 1/40 de una libra de oro. Sin embargo, de modo paulatino, el peso se fue reduciendo, conteniendo cada vez menos oro, sin que su valor disminuyera. Constantino lo reemplazó por el sólido en el año 309, también de oro, pero con mejora en su peso y pureza.

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