Concepto de prestación

Proveniente en su etimología del vocablo latino “praestatĭo”, la palabra prestación proviene del verbo prestar, refiriéndose a esta acción y a su efecto, en el sentido de entregar, ceder, suministrar u otorgar algo, en cualquier carácter.

Las prestaciones surgen en general de obligaciones morales, religiosas o jurídicas, que imponen dar alguna cosa o hacer u omitir efectuar algo. Así, por ejemplo, las prestaciones a las que se compromete un médico, son las de curar a un paciente; las de quien ha vendido algo, entregar ese objeto al comprador y asegurarle su goce pacífico, y a su vez el comprador tiene el deber de entregar el dinero en pago, como contraprestación; las de un obrero, operar las máquinas, etcétera. Con respecto a las prestaciones de no hacer, podemos poner como ejemplo, la de no obstaculizar las vías de tránsito.

Suelen llamarse prestaciones, en sentido estricto, a los servicios, como el caso citado del médico, o los servicios de hotelería (prestaciones hoteleras) o los servicios fúnebres que prestan las empresas, creadas con el objetivo de acompañar el cadáver hasta su última morada y disponer de los restos, sepultándolos o cremándolos.

Se habla también en este sentido de prestaciones de seguridad social a cargo del Estado, como los seguros de desempleo (conocidas como prestaciones sociales); de prestaciones de servicios de luz, gas, telefonía celular o Internet, etcétera.

Las empresas brindan en algunos casos, prestaciones o servicios a su personal, como guarderías, servicios médicos, comedor, cafetería, planes de turismo, actividades recreativas, etcétera.

También las cosas pueden otorgar prestaciones, en el sentido de comodidades o utilidades, por ejemplo “la computadora con sus prestaciones, me ahorró un tiempo considerable”.