Concepto de reprender

El origen etimológico del verbo reprender lo encontramos en el latín “reprehendere” conformado el término por el prefijo de reiteración “re” y por “prehendere”, en el sentido de atrapar o tomar.

Se entiende por reprender al llamado de atención que se le hace a alguien, manifestándole que se siente disgusto por lo que ha dicho o realizado.

El que reprende debe hacerlo seriamente y dirigirse a alguien que pueda entender su disgusto del modo apropiado para que surta el efecto deseado, que es que el que ha dicho o hecho algo incorrecto se arrepienta. Ejemplos: “Es inútil reprender a tu bebé, es tan chiquito que se ríe de tus gritos”, “El maestro me reprendió por no haber estudiado”, “Reprendí a mi perro por cruzar la calle solo y elegí para hacerlo un tono duro de voz, así comprenderá que lo que hizo está mal” o “Reprender a los poderosos puede tener consecuencias graves para los subordinados, aunque es muy valiente hacerlo”.

Concepto de reprender

Pueden usarse varios medios para reprender ya que puede hacérselo verbalmente o por escrito a través de soportes reales o virtuales: “Mi madre me reprendió sin gritar pero igual se la notaba enojada”, “Me han reprendido a través de una carta por mi falta de respeto hacia mis superiores” o “Los ciudadanos han reprendido al intendente comunal a través de una red social por no hacerse cargo de las necesidades de la gente tras la inundación”.

Quien reprende debe mantener la calma y no desbordarse, ya que de lo contrario puede resultar hiriente y grosero, y quien se siente humillado puede accionar contra él, si siente que ha sido menoscabada su dignidad y derechos: “Mi jefe tiene derecho a reprenderme, pero no a proferir insultos ni frases degradantes, así que recurriré a la justicia para que lo sancione”.

En la religión se considera que Dios tiene el poder de reprender a todos, incluso al demonio.